viernes, 29 de abril de 2011

De humilde ermita a Catedral Universal

Tras el hallazgo, el rey Alfonso II el Casto viajó al lugar donde se encontró el Arca Marmórea, con los restos del Apóstol Santiago el Mayor, y ordenó levantar sobre aquel santo sepulcro una pequeña ermita que era, apenas, un reducido oratorio de adobe y piedra. Pronto, algunos grupos de órdenes religiosas se instalaron cerca del pequeño santuario, encargándose de su cuidado, y el Obispo Teodomiro estableció en aquel lugar la sede episcopal, compartiéndola con Iria Flavio, localidad en la que había estado hasta entonces.

Más tarde, ante la incipiente afluencia de peregrinos, sería necesario construir un nuevo edificio y así, en el año 872, el rey Alfonso III ordenó erigir una basílica de piedra más grande. A su alrededor, poco a poco, fue creciendo la ciudad. Una ciudad que convenía proteger, por lo que, en el siglo X, el Obispo Sisnando II la hizo rodear por una muralla.

Sin embargo, de poco sirvió cuando, en el año 997, llegaba Almanzor a Compostela y arrasaba, junto a la muralla y la basílica, la ciudad símbolo del occidente cristiano.

Cuando esto sucedió, la población, prevenida de la llegada del caudillo andalusí, huyó a refugiarse en las afueras de la ciudad, por lo que Almanzor sólo encontró allí a un viejo monje que rezaba postrado ante una tumba. Entonces, magnánimo, decidió respetar su vida y el sepulcro que cuidaba. Aquel anciano, que había quedado guardando los restos del Apóstol, era el Obispo Pedro de Mezonzo, que más tarde sería santificado. El mismo dirigió después la reconstrucción de la ciudad y su Santuario.

Ante la amenaza que suponía la proximidad de las tropas musulmanas y los ataques vikingos, el Obispo Cresconio hizo construir, a mediados del s. XI, una nueva muralla de dos kilómetros de perímetro, con siete puertas de entrada que detallamos al final de este capítulo.

Poco tiempo después, se hizo evidente la necesidad de construir un santuario mayor, con capacidad para recibir a tantos visitantes como llegaba. Así, en el año 1075, durante el reinado de Alfonso VI, se inicia la construcción de la Catedral Románica a la que se unirá, posteriormente, el resto de espacios que lo componen en la actualidad: el claustro, las diferentes capillas que hay en su interior, su hermoso Pórtico de la Gloria o su característica fachada de la Plaza del Obradoiro, hasta configurar el hermoso conjunto arquitectónico que conocemos hoy.

Sin embargo, la ciudad seguirá creciendo fuera de los muros que la rodean, y en aquellos terrenos extramuros se irán levantando nuevos monasterios, palacios e iglesias que enriquecerán aún más, si cabe, su patrimonio arquitectónico.

Con el paso de los años, debido a ese crecimiento, aquella vieja muralla terminará siendo derribada en el s. XIX.

Pero aún hoy, los límites de aquella zona que quedaba dentro del muro defensivo, son fácilmente reconocibles.

Los compostelanos la llaman Zona Vella.

Aquel sepulcro que se anunció a Pelagio con unas luces en el cielo se iba a convertir en el germen de una gran ciudad. Una ciudad próspera y activa, que concentra en su interior un amplio y variado muestrario de arquitecturas, arte y cultura, de los que se puede disfrutar con tan sólo pasear por sus calles y plazas.

Una ciudad que atesora valiosas reliquias y de la que nace una de las rutas de peregrinaje más importantes del mundo: el Camino de Santiago, hilo conductor de culturas por el que llegarán no sólo peregrinos desde todos los rincones de la cristiandad sino también gran número de artistas, intelectuales y comerciantes que conformarán, ya desde el Medievo, una de las hermosas y universales ciudades de Europa, una ciudad que ha llegado a ser, sin la menor duda, Patrimonio de la Humanidad.


Las puertas de la muralla


- La Puerta del Camino o Puerta Francígena, por donde entraban los peregrinos que llegaban por el Camino Francés.
- La Puerta de la Peña, por donde entraban los procedentes del Camino Inglés. Su nombre viene por las muchas rocas que había en la zona. Hoy está allí la Praciña das Penas.
- La Puerta de Mazarelos, por donde entraban las mercancías para el mercado. Es la única que se conserva.
- La Puerta Faxeira, llamada así por estar poblada de hayas. Servía de entrada para los que hacía el Camino Portugués.
- La Puerta de la Mámoa o Puerta de Susannis, por donde entraban los procedentes de la Vía de la Plata.
- La Puerta de la Trinidad o Puerta del Santo Peregrino, próxima del Hospital Real y por donde entraban los procedentes de las zonas de Finisterre y Noya.
- La Puerta de Sofrades (Subfratribus) o Puerta de San Francisco, por su proximidad a este convento.

Más tarde, entre los siglos XIII y XV, se abrieron otras puertas: la de las Algalias, la de San Fiz y la del Souto.






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Historia de la Catedral de Santiago.







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El hallazgo de los restos atribuidos al apóstol Santiago convirtió a Compostela en uno de los centros principales de peregrinación de la Cristiandad. También hizo necesaria la construcción de un templo que los albergase, una gran catedral que se proyectó y comenzó a edificar durante el último tercio del siglo XI.

La catedral debía no sólo ser un templo, sino también una fortaleza, el castillo del arzobispo. Santiago se alzaba así en posición de igualdad con respecto a Jerusalén y Roma, que miraba recelosa hacia su competidora. Allí llegaban cada año miles de peregrinos de toda Europa, impulsados por la fe. Estos debían superar un sinnúmero de dificultades a lo largo del camino y, por tanto, a su llegada habrían de quedar maravillados ante la vista de un magnífico edificio, a la altura de los restos que custodiaba.

Los peregrinos iban en grupo y habían hecho testamento antes de salir. La ruta podía durar, si todo iba bien, entre uno y dos meses. Sus vestimentas eran austeras, e incluso algunos habían de viajar desnudos, como los homicidas, que esperaban así lograr el perdón del Santo.

Sobre las ropas llevaban una concha, símbolo del Apóstol y de la sabiduría y bondad que lograrían al llegar a Compostela. Un bastón, representación del tercer pie y de la Trinidad, les ayudaba a caminar. De él colgaba una calabaza con la que transportaban agua para el camino. Por último el zurrón, que contenía las provisiones, debía estar hecho de la piel de un animal encontrado muerto, símbolo de la mortificación de la carne.

El viajero, el peregrino, también debía ser instruido. Por eso se tallaron complicadas escenas, como en la Puerta de Platerías, que ilustran acerca de la vida de los santos y los hacen más accesibles a sus fieles.

Pero la culminación de la escultura románica en España es el Pórtico de la Gloria. En él su autor, el maestro Mateo, presenta en todo su esplendor el reino de los cielos, dominado por la figura del Salvador.

Paradigma del estilo románico, las obras finalizaron en el año 1128. Aunque su aspecto interior ha permanecido intacto, el exterior ha sufrido una transformación con las reformas introducidas en el siglo XVIII, ya en pleno periodo barroco, que hacen de la catedral de Santiago un templo muy diferente del que fue en origen.

jueves, 28 de abril de 2011

La familia, una casa de oración

Esta Sagrada Familia –a la que yo tengo un cariño especial por su humanismo, dulzura y colorido-, fue un encargo del comerciante Domenico Canigiani a Rafael con motivo de su boda con Lucrecia Frescobaldi en 1507. En ella, el pintor Sandio reforzó las diagonales y las líneas zigzagueantes para logar que las miradas de los personajes confluyeran entre sí y se pudiera crear un efecto de perspectiva en profundidad. La imagen central presenta la figura de los niños que juegan con una filacteria, mientras son observados por María, que los contempla con esa humanidad propia de la Virgen, mientras san José y santa Isabel dialogan con sus miradas que irradian dulzura. Detrás, el paisaje típico rafaelesco, con edificaciones fantaseadas y montañas transparentes. Rafael da a la composición un aire elegante manifestado en los sobrios paños ceñidos al cuerpo de los tres personajes adultos, con el fin de acentuar su anatomía. Esta familia de Rafael es comunidad de armonía. Sus miembros demuestran que tienen esa auténtica relación con Dios que exige conversión personal y apertura a su misterio. Es una familia que transmite felicidad, confianza y optimismo, dones que cada día hemos de pedir a Dios, especialmente en estos tiempos de zozobra. El ser humano sólo puede encontrar su pleno desarrollo, su verdadera riqueza, en el núcleo familiar. La familia, en el contexto de una verdadera comunión de amor, tiene que ser ese lugar privilegiado donde se infunda la pedagogía de la paz y del amor, del respeto y de la entrega, de la generosidad y del desprendimiento, de la transmisión de la fe y el testimonio de la vida cristiana. La familia, ante todo, debe ser una casa de oración.












ORACIÓN:

Sagrada Familia de Nazaret, enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable.

martes, 26 de abril de 2011

El hombre lobo (León y Zamora)

No hace tanto tiempo que, en tierras de Galicia y León, se creía que una persona podía convertirse en lobo o nacer ya como tal por variadas causas: una, por ser el último hijo de una familia en la que hubieran nacido siete varones y ninguna mujer; otra, por haber tenido la osadía de nacer un 24 de diciembre comparándose así indebidamente con Jesucristo, además de distraer a la naturaleza en hora tan señalada; y, en último lugar, por haberle echado esa maldición los padres o alguien que le quisiera mal.

Estos lobishomes vivían apartados de los humanos en los bosques, alimentándose de los animales que cazaban y destrozándolos con sus dentelladas como hacen los lobos. Quienes los veían no sabían distinguirlos de los propios lobos, porque andaban a cuatro patas y hacían sus necesidades como ellos. De noche, se transformaban en estos animales y, de día, volvían a recobrar su forma humana. Y también, antaño, se decía haber visto por los caminos a otros hombres vestidos con piel de lobo que aullaban a la luna y conducían a manadas de estas bestias, atacando juntos vacas y ovejas. E incluso que las manadas guiadas por tales licántropos, mucho más peligrosas y audaces que las formadas sólo por lobos, llegaban a atacar a los niños que se perdían y a comerlos hasta hartarse de ellos.

Hubo un caso concreto de un rico ganadero del Bierzo –en una aldea cercana a Páramo del Sil- que, además, era un gran aficionado a la caza, y maldijo a su hijo a vagar por los montes como un lobo porque no conseguía que le obedeciera ni se ocupara de sus rebaños. Esa misma noche, el muchacho, que se había ido a la feria de un pueblo cercano a vender unas vacas, ya no regresó y su padre pensó que los salteadores de caminos lo habrían matado para robarle el dinero que llevaba. Poco después, se empezó a hablar de un enorme lobo que capitaneaba una fiera manada y recorría la comarca. Los pastores llegaron a temerlo como a ningún otro pues él y su banda de asesinos no sólo mataban reses y yeguas de gran tamaño, atreviéndose a enfrentarse con los más corpulentos mastines, si no que se las llevaban a ocultar en una incógnita gruta de la montaña para írselas comiendo después, como si se tratara de una macabra y lobuna despensa. Nunca habían sido atacadas tantas cabezas de ganado en tan poco tiempo, y el padre, que era –como se ha dicho- un cazador experto, se vio casi sin pretenderlo mandando una partida de hombres armados que siguió las huellas de la manada hasta su madriguera. Allí mataron a buena parte de los lobos y –finalmente- el ganadero se encontró frente a frente con el jefe de la manada a la entrada de la cueva. Lo encañonó, pero el lobo no se movió ni un ápice y, cuando iba a disparar, vio que el lobo se echaba a tierra como un cachorrillo arrepentido que pidiera perdón. Se acercó a él y le pareció ver que de sus ojos rojizos y feroces se deslizaba una lágrima. Entonces, el hombre –que era padre antes que cazador y ganadero- lo comprendió todo y se abrazó a él con todas sus fuerzas.

Y sigue diciendo la leyenda que el temible lobo –en ese mismo instante- volvió a convertirse en el pobre muchacho al que su padre enfurecido había hecho objeto de una terrible maldición. El famoso cazador nunca volvió a cazar lobos y el hijo se tornó para siempre en un responsable y afanoso ganadero que acrecentó sus rebaños y hacienda.

No es necesario recordar la amplia difusión de las leyendas sobre licántropos. Ni su variado tratamiento, que va de obras literarias destacables a alguna famosa canción de la «música pop», pasando por un buen número de versiones cinematográficas. Sin olvidar las informaciones acerca de niños y niñas lobos, supuestamente criados por ellos y convertidos en un miembro más de la manada, que siguen sorprendiéndonos desde los medios internacionales de comunicación. Ya en el Satiricón de Petronio aparece un caso de hombre –lobo contado como relato legendario por boca de uno de los personajes de la obra. Esto es lo que se narra de un militar de muy lobunas costumbres:

«…vi que el militar se desnudaba e iba depositando sus ropas al borde del camino. Me asusté, quedándome inmóvil como un cadáver. Aún aumentó más mi temor al ver que orinaba alrededor de sus vestidos y, en el mismo instante, se convirtió en lobo. No creáis que estoy bromeando. No mentiría ni por todo el oro del mundo (…) Nada más convertirse en lobo comenzó a aullar y se internó en el bosque» (Petronio 1970: 86).
Cuando el militar vuelve a ser visto tiene una lanzada en su cuerpo, como un lobo que había atacado una majada la noche anterior degollando a todos los carneros.

La descripción que suele hacerse de las causas por las que uno puede convertirse en licántropo en la zona donde parecen estar más difundidas estas creencias dentro de España –que es la del Noroeste peninsular- distingue motivos congénitos y adquiridos. Así, según recojo al principio de mi texto, la licantropía dependería del día o el orden de nacimiento (dentro de una misma familia) o de las maldiciones –en ese sentido- que puedan recibirse por parte de otras personas. Para curar del mal, visto popularmente como una especie de enfermedad, hay algunos remedios bastante drásticos, como el de quemar la piel lobuna que envuelve al desgraciado. En nuestro país existen casos documentados de presunta licantropía desde el año 1576, cuando la Inquisición prende al licenciado Amador de Velasco por utilizar fórmulas mágicas «para que se juntes los lobos de un término donde quisiéredes» (Rúa Aller y Rubio Gago 1986: 140). Pero relatos legendarios acerca de hombres y mujeres que se transforman en lobos abundan especialmente en Galicia y en las provincias de León y de Zamora, no sabemos si por esa pretendida influencia céltica que tan a menudo quiere descubrirse en ciertas tradiciones que se han conservado hasta hoy.

A este respecto, se ha señalado –por ejemplo-, incidiendo en el carácter totémico que el lobo habría tenido para estos antiguos pobladores de la península, que «en el año 152 a. de C., los nertobrigenses sitiados por Marcelo destacaron a un heraldo cubierto con pieles de ese animal» (Sánchez Dragó 1979: 219). Un informante de César Morán Bardón, que le contó en la localidad sanabresa de Avedillo (según lo oyó referir a los ancianos del pueblo), la transformación en lobo de un hombre que tenía la fada –o sea, el encantamiento o maldición-, aclaraba que tales fadas eran propias de Galicia, aunque a veces pasaban también a Sanabria, «por estar en la vecindad». En este relato, el encuentro se produce entre una mujer y su marido –que es el lobishome-, y ella, que ha sido atacada por el licántropo, descubre el encantamiento cuando se da cuenta de que el esposo tiene aún en sus dientes hilos de la saya que le había arrancado al perseguirla. El enfermo, entonces, se disculpa con toda naturalidad y sin mucho empeño:

«Yo fui, mujer, pero es que de pequeño me echaron la fada, y de vez en cuando me convierto en lobo. Yo no quiero hacer daños; pero no puedo por menos» (Morán Bardón 1986: 100).

De tierras gallegas es también la leyenda de «La reina loba» que recoge García de Diego, una extraña historia sobre una monarca fiera y opresora que atemorizaba a sus súbditos hasta que los habitantes de Figueirós, localidad cercana a Orense, tras rebelarse contra sus abusos le dieron muerte y arrojaron su cadáver desde lo alto de la muralla de su castillo.

Y dicen que en toda la comarca se canta, desde entonces, la siguiente copla:

Mataste a Reina Loba,
Pueblo de Figueirós,
Mataste a Reina Loba,
Hidalgo quedaste vos
(García de Diego, Vol. I, 1958: 266-267).

El mismo autor ofrece la narración popular alemana de «Diterico el Lobo», que –como más de una vez se ha hecho notar- recuerda en varios aspectos a la del príncipe Segismundo de «La vida es sueño»: Un rey determina la muerte de su hijo, al que cree fruto de amores adúlteros, pero éste sobrevive asombrosamente entre los lobos, por lo que recibirá ese nombre, y –con el tiempo- llegará a reinar (García de Diego, Vol. II, 1958: 1188). Manuel Llano, de otra parte, refiere cómo en Cantabria también se creía en hadas o anjanas que se convertían en lobos, pero en su caso con un buen fin :»…pa matar y espantar a los lobos de verdad que comen a las probes ovejas» (Llano 1934: 75).

Para elaborar mi texto, me he servido de versiones zamoranas y leonesas, y en especial de la sanabresa ya citada que publicara Morán Bardón y de otras localizadas en tierras lucenses por José María Merino. En la que sitúa en la tierra de Laurel, fronteriza con El Bierzo, la mujer que se convierte en loba comparte características benefactoras con las anjanas de Llano, pues –por ejemplo- «impidió que los lobos atacasen a unos portugueses que pasaban sal de contrabando» (Merino 2005: 260). La relación mítica del hombre con el lobo, que es entendido a menudo como antagonista pero también como fiera semejante y complementaria, quedó bien explicada en un lúcido párrafo de Pierre Grimal, a propósito del archiconocido origen legendario de la civilización romana. Los lobos, viene a decir este gran conocedor de la Historia Antigua, habrían contribuido a que los hombres –una vez incorporaron a este animal dentro de su universo simbólico- se sintieran menos solos:

«En los bosques que recubrían las colinas romanas había lobos, por lo que a los pastores que las habitaban no les fue difícil imaginar que una divinidad tutelar, más poderosa que los lobos, pero en todo caso bastante allegada a ellos, podía, misteriosamente, ser su antepasada. Este parentesco les hacía sentirse menos solos en el mundo, que, sin esta afinidad revelada y afirmada por los poetas, les hubiera resultado un lugar terriblemente solitario» (Pierre Grimal 1999: 10).

De este modo, lo que individualmente podría muy bien ser considerado síntoma de delirio –creerse un lobo o descendiente de él-, como mito fundacional de una colectividad dotó a sus miembros de una inusitada fuerza, de un verdadero capital simbólico, que les tornaría capaces de conquistar gran parte de los territorios hasta entonces conocidos.

sábado, 23 de abril de 2011

Vigilia Pascual

EVANGELIO (Mt 28,1-10.)


"Ha resucitado y va por delante de vosotros a Galilea."

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres: -Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado.

No está aquí: HA RESUCITADO, como había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis». Mirad, os lo he anunciado.

Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro: impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: -Alegraos.

Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: -No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

Palabra del Señor

La luz brilla en la tiniebla y la vida brota del sepulcro. Aquél que mataron clavándolo en un madero ha sido resucitado por el Padre; y en su resurrección hemos sido salvados. En la madrugada de ese sábado, la historia de la humanidad cambia por completo. Pasamos de la tiniebla a la luz, de la muerte a la vida.

Del sepulcro nace una nueva vida para todos los hombres y no hemos de tener miedo; las mujeres buscan al crucificado, quieren seguir llorando su pérdida y lavar s cuerpo y prepararlo según la costumbre judía. Pero al llegar… No está allí: Ha resucitado.

Vivimos la noche santa de nuestra salvación, la pascua, el paso de Dios por nuestras vidas y las de todos los hombres; el sueño se ha hecho realidad; lo que habíamos escuchado a lo largo de toda la vida de Jesús, que era necesario que padeciera, que fuera contado entre los bandidos y muerto en la cruz para resucitar al tercer día... se ha hecho realidad.

Se anuncia esa gran noticia a las mujeres, por medio de un ángel; pero cuando van corriendo a contárselo a los apóstoles, Jesús les salió al encuentro; es como si estuviera ardiendo en deseos de ver a los que amaba, tenía que volverlos a ver, quería ver en sus rostros la alegría de la vida.

“Alegraos”; alegraos todos los cristianos porque está vivo en medio de nosotros, en medio de su Iglesia, en medio del mundo. No tengáis miedo; no os acobarde los comentarios que hagan diciendo que han robado el cuerpo del sepulcro; soy yo en persona, y estoy vivo.

Comunicad a mis hermanos que quiero verlos; decid a todo el mundo que quiero verlos; anunciad a todos los hombres que quiero vivir con vosotros y sentarme a vuestra mesa. Soy yo en persona.

Todo ha cambiado, la noche se ha vuelto clara como el día, la oscuridad ha cambiado su negro manto por una luz tan clara que irradia todo el mundo. Es una noche de alegría.

La noche santa en la que Dios pasa por nuestras vidas, de la misma manera que Cristo se cruzó en el camino de las buenas mujeres y les mostró que había resucitado. Va por delante a Galilea, nos abre el camino de esa nueva vida, vuelve adonde nos explicaba las escrituras y nos hablaba de su Padre. Allí le veremos.







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La Pasión segíun María. Oración de Sábado Santo.

viernes, 22 de abril de 2011

Via Crucis de la JMJ Madrid 2011

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En cada estación del Via Crucis estará un paso de la Semana Santa española, que represente la escena. Vienen de distintos puntos de la península. Los pasos se ubicarán entre la plaza de Cibeles, de donde partirá el Via Crucis, el Paseo de Recoletos y la plaza de Colón, donde finalizará el acto.
















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Meditación de Juan Segura sobre la muerte de Jesús para elcantarodesicar.com.








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jueves, 21 de abril de 2011

Día del Amor Fraterno

Uno de los días más grandes de nuestra vida como cristianos: El día del amor fraterno; Hoy, especialmente, la mesa de Jesús tiene una gran fuerza emotiva: Esta fue la última tarde de Jesús, la última comida que compartió con sus discípulos, la cena en la que nos quedó a todos su testamento, sus últimas palabras.

Así nos lo narra el evangelio de Juan: “sabiendo que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre quiso cenar con sus discípulos”. Los últimos momentos que vive con todos sus discípulos; y estos momentos debían ser especiales, tenía que dejarles su legado más preciado, su Testamento.

“Habiendo amado a los suyos…los amó hasta el extremo”. Cuando nadie a su alrededor sabía a ciencia cierta qué pasaría, el Maestro quiere que, por encima de todo, de dudas, de miedo, los discípulos sintieran que Él les amaba.

Y se lo demuestra con un gesto: se quita el manto, se despoja de su rango de “maestro” y se pone a lavar los pies a los discípulos; un gesto de esclavos, de siervos; pero Él, el maestro, el Señor, el Cristo…se pone a los pies de los discípulos y se los lava. ¡Qué hermoso gesto, qué ejemplo de humildad y de servicio el que Jesús quiere quedar en la memoria de sus Apóstoles!; un gesto que ha de quedar hasta la eternidad: el servicio y el amor.

Amar a los demás como Él nos ha amado; simplemente nos pide eso; simplemente nos pide que sigamos sus pasos y tengamos sus mismos sentimientos con los que nos rodean; amar generosamente, olvidando nuestras preocupaciones y nuestros problemas para atender a los demás.

Podemos intentarlo; podríamos probar una vez más en nuestras vidas experimentar cómo el amor de Cristo se transmite a través de nuestras obras, a través de nuestros gestos y palabras hacia los demás; porque cuando amamos así, con generosidad, sin límites, no somos nosotros mismos…es Cristo quien habita en nosotros y nos hace amar así.

Es posible un mundo nuevo; es posible que seamos capaces de cambiar todo lo que nos divide: guerras, divisiones, enfrentamientos, muerte destrucción…Todo es posible con Aquél que nos ha amado hasta el extremo. Despojarnos de nuestro manto y ponernos a lavar los pies a los demás; lo hizo el Maestro, y nos ha quedado su ejemplo.







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Primera Lectura: Exodo 12, 1-8.11-14

"Prescripciones sobre la cena pascual"

En aquellos días, el Señor dijo a Moisés y a Aarón en Egipto:

«Este mes será para ustedes el más importante de todos, será el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de Israel:

Que el día décimo de este mes prepare cada uno un cordero por familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comerlo entero, que invite a cenar en su casa a su vecino más próximo, según el número de personas y la porción de cordero que cada cual pueda comer.

Será un animal sin defecto, macho, de un año; podrá ser cordero o cabrito. Lo guardarán hasta el día catorce de este mes, y toda la comunidad de Israel lo inmolará al atardecer. Luego rociarán con la sangre el marco de la puerta en las casas donde vayan a comerlo. Lo comerán esa noche asado al fuego, con panes sin levadura y hierbas amargas. Y lo comerán así: el cinturón puesto, los pies calzados, bastón en mano y a toda prisa, porque es la pascua del Señor.

Esa noche pasaré yo por el país de Egipto y mataré a todos sus primogénitos, tanto de los hombres como de los animales. Así ejecutaré mi sentencia contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor. La sangre servirá de señal en las casas donde estén; al ver yo la sangre, pasaré de largo y, cuando yo castigue a Egipto, la plaga exterminadora no los alcanzará cuando hiera yo a Egipto.

Este día lo recordarán siempre y lo celebrarán como fiesta del Señor, institución perpetua para todas las generaciones».

Salmo Responsorial: 115

"Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava."
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación, invocando su nombre.
R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.

El Señor siente profundamente la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis ataduras.
R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.

Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias invocando tu nombre; cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo.
R. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.

Segunda Lectura: I Corintios 11, 23-26

"Cada vez que comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor"

Hermanos: Por lo que a mí toca, del Señor recibí la tradición que les he transmitido, a saber, que Jesús, el Señor, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo:

«Esto es mi cuerpo entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía».

Igualmente, después de cenar, tomó el cáliz y dijo:

«Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; cuantas veces beban de él, háganlo en memoria mía».

Así pues, siempre que coman de este pan y beban de este cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que él venga






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Catequesis realizada para exponer mejor el profundo significado del Jueves Santo.








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Meditación sobre el Jueves Santo, por Juan Segura, para elcantarodesicar.com.

miércoles, 20 de abril de 2011

Semana Santa 2011

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Semana Santa: Estructura y Elementos


La Semana Santa tiene dos partes esenciales: el final de la Cuaresma (Domingo de Ramos, Lunes, Martes y Miércoles Santos) y el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado). Este es el tiempo más importnate de la Iglesia en todo el año.

Durante muchos siglos ha sido tradicional la representación de la Pasión y Resurrección del Señor, comenzando por la procesión de los ramos el domingo y teniendo un punto álgido en la crucifixión del Viernes Santos. Estas dramatizaciones han calado hondamente en el corazón de los católicos durante mucho tiempo, y se han ido complementando con otros actos piadosos como las visitas a los "monumentos", escuchar el sermón "De las 7 palabras", Vía Crucis, procesiones, hora santa, entre otros.


El Domingo de Ramos

El recuerdo triunfal de Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén antes de la Pascua inicia la Semana Santa. Durante este domingo recordamos la Majestad de Cristo Rey. El Domingo de Ramos nos recuerda que Jesús es El Cristo de Dios, el Ungido, el Mesías. El domingo de ramos y la conciencia de que Jesús es Dios hecho Hombre que ha venido al mundo para salvarnos de la esclavitud del pecado es un hecho fundamental. Dios promete a los hombres la liberación de las cadenas. Y con la entrada Triunfal en Jerusalén, queda claro que esa liberación está muy lejos de lo que esperaban los judíos: un triunfo terreno, un libertador del yugo romano. La promesa de Dios estaba muy por encima de esas pretensiones.

Comienza el domingo de ramos con una procesión de ramos y la celebración eucarística. En la primera parte se celebra el triunfo de Jesús. Tras la aspersión de los ramos se proclama el Evangelio. Empieza la Semana Santa y procede la Eucaristía. Se pasa del aspecto victorioso de los ramos a la cara dolorosa de la Pasión. Jesús entra triunfante, pero es en la Cruz donde adquirirá su auténtico trono, y su resurrección nos abrirá las puertas del cielo. El domingo de Ramos nos recuerda que nuestra vida cristiana es un paso de las tinieblas a la luz, de la humillación a la gloria, de la esclavitud del pecado a la liberación por la Gracia.
Del domingo de ramos al jueves Santo aparecen tres días, el Lunes, Martes y Miércoles Santos, que nos permitirán reflexionar en la importancia de la Semana Santa que llegará a su punto álgido con el Triduo Pascual.


El Triduo Pascual

El Triduo Pascual se abre con el Jueves Santo, un momento fundamental para el Calendario Litúrgico y nuestra vida de Cristianos, pues en este día recordamos que Jesucristo es modelo de humildad al lavar los pies de sus discípulos, recordándonos que Él no vino a ser servido, sino a servir. Este ejemplo de Nuestro Señor se recuerda en el Jueves Santo para subrayar la importancia que tiene la virtud de la Humildad en nuestra vida de seguidores de Jesús. Tras el lavatorio de pies, el Jueves Santo debemos recordar la Institución de la Eucaristía: el Sacramento de Sacramentos.

La noche del Jueves Santo se torna oscura con la Oración del Huerto. La contemplación del dolor de Nuestro Señor comienza a estremecernos y nos prepara para comprender la profundidad de la Pasión del Señor.

Tras el Jueves Santo llega el terrible dolor del Viernes Santo, cuando recordamos el prendimiento, flagelación, juicio, camino del Calvario, crucifixión y muerte del Señor Jesucristo. Es un día que debe animarnos a una profunda reflexión, a una concentración profunda en el misterio de la muerte del Señor. Valdrá mucho la pena que en el Viernes Santo leamos el Evangelio atentamente, y que reflexionemos seriamente sobre nuestra vida y la generosidad de Dios que da Su Vida para nuestra salvación.

Con la muerte del Señor en la cruz, el mundo se cubre de tinieblas. Un momento de espera angustiosa en la que la Iglesia nos pide que acudamos a la Santísima Virgen, la madre dolorosa que ha recibido de José de Arimatea el cuerpo sin vida de Jesús. Es precisamente en este sábado santo cuando podemos apreciar la grandeza de la Santísima Virgen.

Con el sábado santo concluye la Semana Mayor. Del dolor y la oscuridad pasamos a ver a un Jesucristo deslumbrante, Rey de Reyes. Comienza la Pascua con el Domingo de Resurrección, y llega la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, al momento cúspide en el calendario litúrgico. Jesús ha muerto por nosotros, pero ha resucitado abriéndonos las puertas del Cielo.








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La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret o, lo que es igual, conmemorar sus últimos días; por ello, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas.

Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección.

La Semana Santa va precedida por la Cuaresma, que finaliza en la Semana de Pasión donde se celebra la eucaristía en el Jueves Santo, se conmemora la Crucifixión de Jesús el Viernes Santo y la Resurrección en la Vigilia Pascual durante la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión.






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Especial de Semana Santa: La Pasión de Cristo FELICES PASCUAS.








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Clase sobre la Semana Santa.

martes, 19 de abril de 2011

Ya están los cerezos en flor

Vuelve la primavera y con ella el espectáculo de los cerezos de Villariezo en flor. Los árboles que ofrecen las mejores cerezas y las auténticas picotas de Villariezo se inundan de flores, brindando una imagen insólita y de una belleza reconocida. No sólo se trata de un espectáculo visual, es también una etapa fundamental en el cultivo de uno de los frutos más ricos y saludables y que aporta mayores beneficios para nuestro organismo.

Ocurre una vez al año y así como es una de las festividades más importantes de Japón, también en España existe un lugar al que acuden miles de turistas para contemplar uno de los espectáculos más bellos que en estas fechas nos brinda la Naturaleza.

La floración del cerezo es un milagro en sí misma. Quizás sea por la espectacularidad de unas flores que estallan como petardos de la noche a la mañana. Quizás porque ese estallido rompe con las grisuras del invierno en una recién estrenada primavera, prologando un tiempo de colores y flores que se presiente ya en los poros de la piel. El caso es que cuando los cerezos florecen en multitud el milagro se revela tan deslumbrante como la pistola de un soldador. Las ramas de los árboles se abarrotan de floripondios y el paisaje reverbera como el mantón de una nevada tardía.

lunes, 18 de abril de 2011

Oración por Japón

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Te animamos a que hagas por Japón algo que sí está en tu mano: rezar una oración sencilla. Incluso te lo ha pedido el Emperador del Japón.







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Fue lanzada una iniciativa social "Recemos por Japón" en apoyo a Japón tras los acontecimientos trágicos que golpean ese país.







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Es sabido que esta invocación crea milagros.
Cuanto más repetimos esto, más nos uniremos en un ÚNICO AMOR para el beneficio de todos.
Ayúdanos a crear un milagro conjunto para el beneficio de todos.

LA GRAN INVOCACION

"Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres;
Que la Luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres;
Que el Amor regrese a la Tierra.

Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra."







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Respetando a Japon, recordando a los muertos, ayudando a los supervivientes, energía y oraciones nuestras.

La tragedia llegó, arrebató vidas, y oscureció el sol.

La naturaleza no los perdonó.Ese mar que tanto amo, desató la furia infernal...

Ahogando ilusiones, consumiendo sueños, dejando a su paso un triste cementerio.

Silenció voces...minutos de silencio y reflexion, que Dios les de fuerzas para pasar este momento tan triste para todo el mundo, hoy les han tocado a ellos . mañana podremos ser nosotros...







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Una Oración por los héroes de la planta de Fukushima.

sábado, 16 de abril de 2011

Contra el estrés

La naturaleza cura. El canto
de los pájaros, el reflejo del sol en
la superficie de un lago, la noche
cuajada de estrellas, ofrecen
un bálsamo al corazón y al alma
fatigadas. Cuando no puedas
acercarte a la naturaleza, acerca
la naturaleza a ti: compra una
pecera, plantas, flores, o cultiva
un diminuto jardín de interior.


jueves, 14 de abril de 2011

El esplendor cartujo. De lo bello a lo divino

Tras las últimas intervenciones en el Monasterio, La Cartuja de Miraflores muestra ya todo su esplendor: la recuperación íntegra del patio de acceso permite contemplar la belleza que ofrece ahora su portada restaurada.






Portada y Tímpano de la puerta del Monasterio de La Cartuja de Santa María de Miraflores restaurada






Y la actuación en las capillas de la iglesia, transformadas en espacio expositivo, permite poner a disposición del visitante joyas artísticas hasta este momento desconocidas.





Exposición Cartuja Santa María de Miraflores. El esplendor cartujo.De lo Bello a lo Divino






La presente exposición, que aúna el arte y la espiritualidad de nuestro monasterio de la Cartuja de Miraflores, tiene como objeto dar a conocer algunos de los tesoros del patrimonio que durante siglos hemos guardado dentro de la clausura monacal. Todas estas obras, de marcado carácter devocional, han formado parte de la vida monástica del cenobio durante más de cinco siglos.

La exposición se desarrolla en las capillas laterales, un espacio que ha sido musealizado para albergar este importante conjunto de obras de arte. Algunas de las piezas más destacadas están relacionadas con la Sagrada Liturgia, que los cartujos celebramos según un rito propio, antiquísimo, de gran sencillez y belleza. Otras reflejan  devociones que son particularmente queridas para nosotros: la Santa Cruz, la Virgen María, nuestro fundador San Bruno y otros santos. También hemos incluido retratos y documentos de los reyes más estrechamente ligados a esta Cartuja. A todas estas obras hay que añadir las que fueron parte de este monasterio pero que, por distintos avatares, hoy se encuentran dispersas en museos de Europa y América.

Nuestra ilusión no es solo presentar  unas piezas, la mayoría desconocidas, sino también deseamos dar a conocer sun vínculo con la historia de la Cartuja de Miraflores. Sobre todo, invitamos a descubrir el mensaje espiritual que encierran estas obras de arte, tan espléndidas como la Anunciación de Berruguete, las tablas de la Vera Cruz y otras muchas. Y de esta forma, acompañar en el paso de lo bello a lo divino en unión de oraciones Los Cartujos de Santa María de Miraflores







Ángel de la Anunciación. Pedro Berruguete