Atado a nuestras culpas

Cristo atado a la columna (Luis de Morales)
Tengo un especial interés por esta tabla cuyo encargo ha sido un enigma durante mucho tiempo, llegando a dudarse incluso de que fuera realizado por el gran pintor del siglo XVI. Esta tabla estuvo en el antiguo convento de las Descalzas y en la actualidad puede contemplarse en el oratorio del Palacio Episcopal. Impresiona la mirada de Cristo, con la cabeza girada suavemente hacia la derecha mientras sus manos vuelan hacia el lado opuesto. Impresiona la humilde expresión de dolor de su rostro sobre el que caen unos cabellos rizados y la firmeza de su espíritu, aunque esté siendo humillado con la atadura de las manos en la columna de mármol y con la soga en el cuello. Produce conmiseración verle con ese cuerpo macilento y dolorido. Conmueven las lágrimas que, de esos ojos grandes y semicerrados, caen por su rostro. Sobrecoge imaginarse qué estará meditando Cristo en este momento. Jesús está solo.

La negación de la verdad ha provocado sufrimiento. Todos los que le seguían, acobardados, han huido. A Jesús le han colocado las cadenas oprimentes y humillantes que le envilecen y le hacen parecer un esclavo, un ladrón o un banal delincuente.

Pero Jesús calla. Calla y reza. Es tan grande su capacidad de amar que, incluso en los momentos de mayor oprobio, es capaz de orar por la salvación de nuestras almas. En la columna es cruelmente azotado. Los soldados rormanos se burlan de Él y se ensañan con su espalda. Es el ultraje de la flagelación. Más congoja, más sufrimiento. Cada golpe que recibe es un golpe por nuestras ofendas. Pero a cada golpe, perdona. Perdona y reza.

El justo camina por la vía del dolor. Y cada golpe que recibe es una liberación. Nuestro propio tormento es el silencio mismo de Dios. Y de ese silencio doloroso y purificador brota la fe humilde y verdadera. Cuando uno contempla esta imagen se le viene a la mente esta pregunta: ¿Por qué Dios calla y acepta?

Y la respuesta es simple. Calla y acepta para que desaparezca de nuestro corazón el orgullo, la jactancia, el engreimiento, la envidia, el desaliento, la hipocresía, el rencor, la calumnia, la indiferencia, la pereza, la indolencia...









ORACIÓN:

Cristo, que aceptas una condena injusta, concédenos, a nosotros y a los hombres, la gracia de ser fieles a la verdad y no permitas que caiga sobre nosotros el peso de la responsabilidad por el sufrimiento de los inocentes.

Los fantasmas de la Guerra Civil (Valladolid)

Los fantasmas de la Guerra Civil (Valladolid)
Cuando empezó la Guerra Civil en aquel pueblo de Valladolid, los falangistas que se habían levantado contra la República fueron con sus escopetas de caza a buscar al alcalde, el último alcalde socialista del lugar hasta que volvió la democracia. Como no le encontraron en el Ayuntamiento tuvieron que conformarse en un primer momento con sacar a los que estaban allí y les «dieron matarile» en las tapias del cementerio. Después, envalentonados y seguidos por la gente que les apoyaba –o simplemente les temía-, llegaron hasta la casa del alcalde y lo buscaron por todos los lados pero sin éxito. Entonces, no se sabe si por rabia o porque pensaran que podía estar oculto en la vivienda, prendieron fuego al edificio y se marcharon. Al alcalde, a su mujer y a sus hijas no se les volvió a ver jamás.

Hace unos pocos años, se vendió la casa y comenzaron en ella las obras de reconstrucción. Fue en ese momento cuando también empezaron a suceder cosas extrañas. Quienes se hallaban trabajando en el lugar decían que habían escuchado gritos y gemidos que venían de debajo de la tierra. Que una vieja mecedora que se encontraba en un rincón había empezado a moverse sola. Que en una pared recién reconstruida aparecieron, después de pintada, dos calaveras de color rojo que no estaban allí cuando los albañiles entraron por primera vez. Y un día vieron, sobre unas baldosas medio partidas, negruzcas manchas de sangre que parecían letras. Luego, leyendo lo que estaba escrito en ellas con más atención, comprobaron que eran nombres: Antonio, Benita, Marta, Luciana..

Al cabo de unas semanas de repetirse los mimos fenómenos, decidieron levantar el suelo que –en todo caso- habría que pavimentar de nuevo y descubrieron, en el mismo sitio donde habían aparecido los nombres, un hueco bastante profundo en el que podían caber de pie varias personas. Allí, en esa especie de sótano oscuro, encontraron huesos calcinados de varios esqueletos. Se dijo que tenían que ser los del alcalde y su familia –pues los más viejos aún recordaban lo que había sucedido aunque no solía hablarse de ello-, así que los socialistas que volvían a gobernar en el ayuntamiento mandaron que fueran enterrados en el cementerio con una lápida que pusiera sus nombres.

Desde entonces ya no volvieron a oírse voces ni a verse letras escritas con sangre en aquel lugar. Pero quienes ahora duermen en la casa, que fue dedicada al turismo rural, cuentan que –todas las noches- la vieja mecedora sigue en su mismo rincón, se mece sola levemente, como el cuerpo sin vida de un ahorcado.

Para este texto he combinado algunos testimonios orales que escuché desde niño en un pueblecito de la vallisoletana Tierra de Pinares con dos leyendas de apariciones recientes de fantasmas compiladas por José Manuel Pedrosa y Sebastián Moratalla: «Los fantasmas de la casa en obras» y «Los fantasmas de Cantolajas (Guadalajara)».

De los relatos primeros he tomado la referencia al alcalde socialista y su familia, quemados vivos en su propia casa al comenzar la guerra, y de los otros dos –pero sobre todo del segundo de ellos- la circunstancia de que los fantasmas de unas personas asesinadas durante la contienda civil pudieran empezar a manifestarse cuando son «molestados» por las obras de reconstrucción del edificio en que –supuestamente- moran (Pedrosa y Moratalla 2002: 153 y 163).

Ya he aludido en otro lugar a las abundantes historias sobre los desaparecidos en la guerra que escuché ya en mi infancia y, después, en mis primeras encuestas folklóricas por pagos castellanos a mediados de los años setenta, mucho antes de que la mal llamada «recuperación de la memoria histórica» cobrara el auge que tiene hoy. Mis informantes me hablaban de los huesos que aparecían –bajo una fina capa de tierra- junto a las tapias de las iglesias y los cementerios de muchos pueblos como abono inesperado u hortalizas de un huerto macabro. Había quien jugando de niño en aquellos parajes se había topado con ellos entre las verduras o las flores de los jardines; y quienes –más mayores en edad y, por ello, sabedores de los ocurrido- me hacían gestos muy expresivos explicando donde estaban las fosas en que los asesinos habían hecho desaparecer a los «paseados». España entera era un cementerio de odios y la Guerra Civil el territorio mítico del que –a pesar del silencio- no dejaban de brotar historias (Díaz Viana 1985).

Estas historias han llegado hasta hoy. Y quienes no vivieron la guerra ni casi han oído ya hablar de ella, todavía están dispuestos a creer en sus fantasmas. Es el caso de los adolescentes de un instituto madrileño que se transmiten la leyenda de unos monjes espectrales que se aparecen en el gimnasio de su centro:

«Cuando el instituto Enrique Tierno Galván era un convento o monasterio, en la guerra, las monjas y monjes estaban tocando el piano, leyendo, rezando, etc., y cayeron muertos. Esto ocurría donde hoy está el gimnasio. Dicen que todas las noches siguen tocando el piano y rezando vestidos de blanco» (Pedrosa y Moratalla 2002: 155).

Memoria e historia fueron, durante mucho tiempo, dos palabras que se contradecían, pues la memoria se obstinaba en mantener vivo el dolor que la historia oficial cuidadosamente había ocultado. Como las habladurías que aún corrían en algún pueblo de Madrid sobre personas que habían sido públicamente sacrificada a la manera de un toro bravo –con estoque y banderillas incluidas-, estas historias sobre asesinados de la guerra que retornan o no han dejado de estar ahí, cobran una dimensión mítica también: son la metáfora de un país convertido en plaza de toro y en casa de fantasmas.

San Pelayo de Antealtares

Iglesia de San Pelayo de Antealtares
Junto a la Quintana está el Monasterio de San Pelayo de Antealtares (San Paio), cuyo largo muro de piedra, de enrejadas ventanas, cierra un lateral de la plaza.

En ese muro, una placa recuerda a los héroes del Batallón Literario, movimiento universitario que luchó contra los franceses en la Guerra de Independencia española de 1808.

El monasterio lo fundó el rey Alfonso II el Casto en el año 813, con doce monjes benedictinos, y era una de las tres congregaciones encargadas de cuidar los restos del Apóstol, junto a San Martín Pinario y San Fiz de Solovio.

Por estar "ante" el altar del Apóstol, se llamó Antealtares, y se dedicó inicialmente a la advocación de San Pedro, hasta que en el s.XII pasó a la de San Pelayo, niño gallego martirizado durante el califato de Abderramán III.

En 1499 los monjes fueron trasladados a San Martín Pinario y se reunió en él a todas las Benedictinas de Galicia, monjas que lo ocupan desde entonces y que son bien conocidas por la excelente repostería que elaboran.

Alberga el Museo de Arte Sacro, donde se conserva el altar original erigido por los discípulos del Apóstol en el siglo I, cedido al monasterio en compensación por entregar una parte de sus terrenos para construir la actual Catedral.

Cuentan que hace muchos años un hombre encerró a su hija en este convento para separarla del joven al que amaba.

Decidieron entonces huir juntos, sin saber que la muerte también se había citado con los dos esa misma noche. A él, lo esperaba de manos de unos bandidos y a ella, cuando se descolgaba por la ventana para ir al encuentro de su amado.

Santo Tomás de Aquino

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Tomás de Aquino, en italiano Tommaso D'Aquino (nacido en Roccasecca (Lacio) o Belcastro (Calabria1 ), Italia, a finales de 1224 o inicios de 1225 -- † Abadía de Fossanuova, en la actual Provincia de Latina, 7 de marzo de 1274) fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, y es el principal representante de la tradición escolástica, y fundador de la escuela tomista de teología y filosofía. Es conocido también como Doctor Angélico y Doctor Común. También se le conoce como el Aquinate (derivado de Aquino). Por otro lado, es considerado santo por laIglesia Católica. Su trabajo más conocido es la Suma Teológica, tratado en el cual pretende exponer de modo ordenado la doctrina católica. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centros de estudio católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.

Les enseñaba con autoridad

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos. (Mc 1,21-28.)

Llegó Jesús a Cafarnaúm, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su enseñanza, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad. Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: -¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno ? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó: -Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos: -¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Hablaba con autoridad y expulsaba los demonios
Palabra del Señor.

La buena noticia que predicaba Jesús se extendía a todo el ambiente judío; y ¡qué lugar mejor para explicarla y proclamarla que en la sinagoga, lugar de encuentro y de experiencias religiosas! Sus palabras se diferenciaban de los demás rabinos; Cristo hablaba con autoridad, no como los maestros de la Ley. Había algo especial en su mensaje, en su manera de proclamarlo; lo hacía con legitimidad, con facultades; sus palabras eran dignas de crédito. Y así lo afirmaban los que le escuchaban.

Frente a sus palabras y a la autoridad que manifestaban, los gritos de los demonios que también conocían a Jesús. “Sé que eres el Santo de Dios”. Jesús le ordena silencio, que se callara. No había lugar para las palabras cuando estaba hablando Él. Dos polos opuestos en un mismo lugar: las palabras que pronunciaba Jesús con autoridad y el silencio impuesto por el Cristo a aquél espíritu inmundo.

Cuando sale de aquél hombre el espíritu maligno, todos murmuran, comentan entre sí, se extrañan, pero nadie dice nada; solo observaban lo que pasaba ante sus ojos; y en voz baja se preguntaban quién era aquél hombre que hacía callar hasta los espíritus inmundos.

La Palabra, de la que escribía Juan en su evangelio, se había hecho carne; y ahora se pronunciaba públicamente. Jesús hablaba, su modo era distinto al resto de maestros que había en Cafarnaún. Ofrecía una Buena Noticia, exponía el camino de la salvación a aquellos que le escuchaban, y todo lo acompañaba con signos, manifestando así que era el Ungido de Dios, el Cristo.

Hasta los espíritus inmundos le obedecían, hasta lo más anti-sagrado de este mundo le reconocía como el Santo de Dios; la fama de Jesús se iba extendiendo allá por donde iba, y más importante que su fama… su mensaje.

Tal y como están los medios de comunicación, la información nos satura por todos lados; imágenes, textos, sonidos… envuelven nuestro ambiente hasta tal punto que nos cuesta llegar a lo hondo de nuestro corazón para hacer silencio. Un silencio necesario para poder escuchar esas palabras que pronunciaba Jesús con autoridad.

Sólo desde un corazón pobre y humilde, que se sorprende ante el amor, se puede entender un mensaje como el de Jesús: los ciegos ven, los cojos andan y a los pobres se les anuncia el reino de Dios; el silencio ante la Palabra nos permite descubrir la presencia del Ungido en nuestras vidas.





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La palabra de Dios tiene el poder y la fuerza para librarte de tus demonios: temores, inseguridades, odios, rencores, envidias, vicios, preocupaciones... puede sanarte, purificarte, transformarte.






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Los Hijos de Mil

Los Hijos de Mil
Un día que Ith, hijo de Breoghán, estaba en la torre que reconstruyó su padre, creyó ver una isla a lo lejos. Decidió entonces juntar varios hombres y poner rumbo hacia ella. Así llegaron a Irlanda, habitada por los Tuatha de Danann, que al principio les hicieron un buen recibimiento. Pero cuando se disponen a regresar a Brigantia, los atacan por miedo a que vuelvan con un ejército. Ith resulta herido de gravedad y aunque consigue llegar a los barcos, morirá durante el viaje de regreso. Cuando se enteran los hijos de Mil, que reinaban en Brigantia desde la muerte de su padre, arman un ejército y ponen rumbo a Irlanda para vengar la muerte de Ith. Al llegar, una tormenta provocada por los druidas enemigos, dispersa los barcos y provoca el hundimiento de uno. Pero Amergin, hijo de Mil y druida de su pueblo, la calma invocando a Erenn espíritu de la tierra de Irlanda.

Así, ocupan la isla, derrotando a los Tuatha que se convertirán en habitantes del mundo subterráneo.

Irlanda se divide entre dos de los hijos de Mil, el norte para Eremhon y el sur para Eber Finn. Pero un año después se enfrentan, y Eremhon sale victorisoso.

Sus descendientes se dividirán en doce clanes, cada uno gobernado por un rey. Algunos llegan a tener miles de habitantes. Los reyes de los clanes pequeños, rinden tributo a otros con más poder. Esto hace que los reinos pequeños se agrupen formando otros más poderosos, creando así los cuatro reinos principales: Connaught, Ulster, Munster y Leinster.

Una dádiva: la cruz de Peñalba

La Cruz de Peñalba
LA CRUZ DEL MONASTERIO BERCIANO DE PEÑALBA (HOY EN EL MUSEO DE LEÓN) ES, POSIBLEMENTE, EL TESTIMONIO MATERIAL MÁS ANTIGUO DEL CULTO OFICIAL DE LA MONARQUÍA ASTUR-LEONESA A LA FIGURA DE SANTIAGO, MEDIANTE LA INSTITUCIÓN DE SU VOTO.

El monarca leonés, Ramiro II habría sido amparado por el Apóstol en la batalla de Simancas contra Abderramán III el 940 y, en agradecimiento, otorgada diversas dádivas a ese templo dedicado a Santiago, entre las que probablemente se encontraba esta cruz.

Relieves del Apóstol en la Catedral de Santiago
El acontecimiento se relacionará más tarde con un legendario auxilio del Santo a su homónimo rey Ramiro I en la batalla de Clavijo (844), inicio de una iconografía famosa (el «Matamoros»), una futura Orden Militar y la encomienda al «patrón de las Españas» como enseña de la lucha contra el Islam.

La insignia de la cruz, que desde su triunfo en época del emperador Constantino se había impuesto como icono del poder, tuvo en el reino asturiano uno de sus escenarios principales, transformándose en el principal símbolo del rito áulico (Cruz de los Ángeles, Valdediós, Santullano…).

Los mozárabes de la décima centuria, celosos reductos del visigotismo y vertebradotes del reino astur-leonés, asumieron la cruz en similar sentido. Por ello, Ramiro II reproduce un gesto largo tiempo asentado en el ritual romano tardío y en la temprana Edad Media hispana.

La cruz votiva de Peñalba es equilátera, patada con ápices convexos, y sus brazos se insertan en un disco central compuesto de dos chapas de latón unidas. El anverso se orla de una cinta cincelada a base de tallos ondulados, alrededor de sus brazos, sólo interrumpida en el extremo inferior, con rítmica presencia de chatotes de pedrería (hoy días falsos, como las letras alfa y omega).

El reverso, con la impronta de esta decoración, reparte la leyenda dedicatoria en sus cuatro brazos con grafía mozárabe burilada en finos trazos oblicuos: IN NOMINE DOMINI NSI / IHU XPI OBONOREM / SANCT IACOBI / APOSTOLI RANEMIRUS REX OFRT (El Rey Ramiro (la) ofrece para honrar al Apóstol Santiago, en nombre de Nuestro Señor Jesucristo).

Kitaro Matsuri








Si pinchas la imagen podrás ver un vídeo temático que encierra la tierra, el agua, la luz del sol, la Creación... y disfrutar de toda la belleza que la  naturaleza nos regala para que nosotros nos relajemos contemplando las maravillas que el Creador hizo en la tierra.

Haiti dos años despues

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En el siguiente vídeo puedes ver un resumen de estos dos años de duro trabajo junto con los ciudadanos de Haití; labor que hemos podido desarrollar gracias a miles de personas. Ellas han ayudado a devolver la esperanza a miles de haitianos.

La naturaleza, fuente de salud

La naturaleza sana, y también
refleja, la ruptura que llevamos
dentro de nosotros mismos.
Busca esparcimiento en la belleza
salvaje y en la austeridad
de un paisaje abrupto.


Convertíos y creed la Buena Noticia

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Marcos. (Mc 1,14-20.)

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: -Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo: -Venid conmigo y os haré pescadores de hombres. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Palabra del Señor.

La lectura continuada del evangelio de Marcos nos acompañará en los próximos domingos; una narración que está llena de detalles desde su título programático: Comienzo del evangelio de Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios. Lleno de detalles y muy bien diseñado: toda esta primera parte nos va a presentar a Jesús como el Cristo, el Ungido, el Mesías, es decir, el que estaban esperando los israelitas como el salvador. Y así, Marcos nos presentará la figura de Jesús como la esperanza cumplida de los profetas.

Y Jesús comienza la predicación en Galilea, precisamente el lugar donde al final del evangelio volvería, ya resucitado, para encontrarse de nuevo con sus discípulos. Y allí anuncia lo esperado: se ha cumplido el tiempo: El Reino está cerca. Seguramente daría un vuelco el corazón de todos aquellos que le escuchaban; la promesa se iba a cumplir: el Mesías venía a reinar tal y como lo había anunciado los profetas.

Vamos a pescar hombres, que muchos se ahogan
El Mesías iba calando en lo hondo de los que le escuchaban; y ahora tocaba llamar a sus discípulos para ser pescadores de hombres. Dirigiéndose a Simón y a Andrés les pide que lo dejen todo, que abandonen sus redes para convertirse en apóstoles, en mensajeros de la misma noticia que Él proclamaba.

No hubo excusas, ni se pararon a pensar en lo que vendría detrás; no tardaron en darle una respuesta, ni pusieron impedimento a la llamada de aquél que les pedía que se fueran con Él. Inmediatamente lo dejaron todo y le siguieron. Lo mismo sucedió con Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo; dejando a los trabajadores, dejando a su mismo padre allí plantado, se fueron tras Él.

Aquellos hombres no sabría lo que vendría después; solamente siguieron la llamada de Cristo; algo debía tener su mirada, o su voz, o sus gestos, para que inmediatamente soltaran lo que estaban haciendo y se fueran tras las huellas de aquél hombre. O quizá estaban sedientos de una buena noticia, su corazón estaba esperanzado y dispuesto a escuchar la voz de Jesús.

Nos falta a nosotros hoy en día un oído que sepa escuchar ese tipo de llamadas, que esté atento al paso de Jesús a nuestro lado que nos llama por nuestro nombre y nos pide que vayamos tras él; para ser pescadores de hombres, para ser padres y madres de familias, para ser jóvenes testigos veraces de Su Palabra, para ser, en definitiva, sus discípulos.

Hay que crear esperanza en el corazón de las personas que nos rodean, una esperanza en la que pueda tener cabida esa Buena Noticia: ¡El Reino está cerca, el Reino ya está entre nosotros! En ese estado sí tiene cabida la conversión, el cambio de vida.





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La escena de la llamada de los primeros discípulos (Mc 1,16-20), nos enseña que Dios se dirige a cada uno de nosotros de un modo muy personal, esperando nuestra respuesta. Los discípulos dejaron que Jesús entrara en su vida cotidiana de pescadores y, con disponibilidad, acogieron la propuesta de Cristo.
¿Entiendo que dejar todo para seguir a Jesús es, ante todo, un don de la gracia de Dios y un fruto de mi apertura y colaboración con este don?






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Vídeo Jornada Infancia Misionera 2012: En Asia hemos buscado a Jesús junto con los niños y lo hemos encontrado en Belén, en los más pobres. Por eso nos fuimos a África y allí encontramos a Jesús y nos regaló su amistad. Con los niños de Oceanía hemos aceptado su invitación de seguirlo. Y ahora nos marchamos a América y descubrimos que los niños ya estaban con nosotros en nuestras calles y colegios. Todos somos la misma familia: la Iglesia.





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3° DOMINGO ORDINARIO Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"Síganme y los haré pescadores de hombres" 

JESÚS EN GALILEA.

No recuerdo si ya había dicho el detalle de que este año nos toca leer el evangelio de san Marcos, y este evangelio es muy cortito, así que casi vamos a leer todo el evangelio durante el año, y los pasajes también son muy sobrios, no tienen los adornos que les ponen los demás evangelistas, pero en la simplicidad se ve más el origen de esta tradición que son los evangelios escritos, por eso se dice que del evangelio de san Marcos tomaron idea los otros evangelios, casi todo el evangelio de san Marcos "lo tomaron" los otros evangelistas o escritores de los evangelios. Nuestro pasaje: Mc 1, 14-20 inicia con el arresto de Juan el Bautista, y como si no debía quedar vacante el lugar del predicador, Jesús toma la estafeta y se va a Galilea a predicar el "evangelio de Dios".

JESÚS EL PROFETA.

Jesús en Galilea se dedica a predicar, su anuncio es "Se ha cumplido el tiempo y el reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el evangelio"; si Jesús anuncia que el tiempo se ha cumplido esto nos recuerda a los profetas del AT que anunciaban la llegada del Mesías o también la llegada del "día del Señor" que es el juicio final, la gente no sabía pero el tiempo que se ha cumplido se refiere a él mismo y con él la venida del reino de Dios, que era exactamente lo que entendían por el Mesías, la llegada del Rey que salvaría a Israel, ese rey cuyo reino no tendría fin como encontramos en pasajes mesiánicos como II Sam 7, 14-16, Jesús, en otras palabras, se estaba anunciando a él mismo como el Mesías y como en evangelio de Dios, la buena nueva de Dios.

A LA ORILLA DEL LAGO.

Resulta que algunos si empiezan a creer en ese anuncio de Jesús, apenas son los inicios de la fe, pero ya está surtiendo efecto su predicación, esto sucede en la orilla del lago de Galilea a donde Jesús se dirigió después de la muerte de Juan: Jesús anda en búsqueda de discípulos, los maestros griegos eran buscados por los que serían sus alumnos, pero en este caso es Jesús el que busca, esta actitud de Jesús debe ser un paradigma para nosotros un modelo a seguir, debemos tener actitud de búsqueda, así tendría que ser en la pastoral vocacional como en todas las pastorales, así debe ser en las familias que son discípulos de Jesús, el papá debe buscar al hijo, en la parroquia el pastor debe buscar a las ovejas; si Jesús tiene una actitud de búsqueda así debemos actuar siempre nosotros.

JESÚS SIGUE LLAMANDO.

Y como el que busca encuentra, Jesús encontró a sus primero discípulos: Simón y su hermano Andrés, después Juan y su hermano Santiago, todos estaban ocupados, sí, es verdad tenían las manos ocupadas, pero el corazón de esos rudos pecadores estaban esperando "algo más" y Jesús llega con su propuesta de "ser pescadores de hombres", no se refiere únicamente a varones, sino la palabra hombres en el sentido general, en el sentido de "humanidad", y ellos dejan todo: su pesca, sus redes y con la simplicidad propia de san Marcos "se fueron con Jesús", uno piensa que Jesús les debió dar más explicación, es posible pero para san Marcos lo importante es que Jesús tenía la actitud de búsqueda y ellos eran personas bien dispuestas que estaban también en búsqueda de valores más altos. Ojalá que eso mismo encuentre Jesús en nuestro corazón.

Semana de Oracion por la Unidad de los Cristianos

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La Iglesia Católica celebra del 18 al 25 de Enero el Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos. Una semana y un día en el que los Cristianos debemos rezar por nuestra unidad.
El Convento del Sancti Spíritus, en la red social de Habbo Hotel España, realiza un acto de oración en el que el Prior guiará a toda la asamblea en oración.

La Plaza de la Quintana y la Puerta Santa

La Puerta Santa
Si hay un lugar mágico en Compostela, ese es, sin duda, la Plaza de la Quintana. Pararse sin prisa y observar la vida desde sus escaleras, puede suponer un cúmulo de inolvidables sensaciones. De la misma manera que bajar esos escalones se convierte en una singular alegoría del camino que hemos de recorrer entre la vida y la muerte: de la Quintana de Vivos, en la parte superior, a la Quintana de Muertos, en la inferior, nombre que recibe por haber sido utilizada como lugar de enterramiento hasta el siglo XVIII.

En la plaza hay bellos edificios como la Casa de la Conga, antigua residencia de canónigos, o la Casa de la Parra, con su curiosa chimenea barroca. Cuentan de ella, que su antiguo propietario se suicidó tras perderla en una partida de cartas.

Además, a esta plaza dan tres puertas de la Catedral: la Puerta Santa o del Perdón, que se abre los Años Santos, decorada con figuras del coro d piedra del Maestro Mateo, el Apóstol vestido con ropas de peregrino, y sus discípulos; la Puerta de los Abades, que comunica con la Capilla de la Corticela, construida en los primeros tiempos como oratorio independiente para los monjes que cuidaban la Catedral; y la Puerta Real, de donde salen las procesiones litúrgicas.

Sobre sus piedras, se recorta cada nocha una extraña sombra.

Se dice que pertenece a un clérigo que, hace años, anduvo en amores con una religiosa, reuniéndose con ella a través de un pasadizo secreto que, desde la Catedral, iba bajo las escaleras de la plaza. Decididos a irse juntos, se citaron al oscurecer en ese lugar. Pero ella no se presentó y él, vestido de peregrino, sigue acudiendo fielmente cada noche a su cita.

Soraya copia a Lisa Simpson







El Gobierno se 'inspiró' en Los Simpsons para justificar los recortes
Un vídeo satírico intercala imágenes de Soraya Sáenz de Santamaría y Lisa Simpson en las que las dos anuncian la subida de impuestos

"¿Para qué ver el Telediario pudiendo ver Los Simpsons? ¡Si dicen lo mismo!". Con esta pregunta empieza un vídeo satírico que circula por las redes sociales y que sostiene que Soraya Sáenz de Santamaría se inspiró en la popular serie para anunciar la subida de impuestos el pasado viernes.

En el vídeo, se pueden ver imágenes intercaladas de la intervención de la vicepresidenta del Gobierno con una escena de Los Simpsons en la que Lisa, una de las hijas de la familia protagonista, ocupa el cargo de presidenta de los Estados Unidos. Ambas —el personaje de ficción y la representante del ejecutivo— plantean una subida de impuestos "temporal" ante la deuda heredada del anterior presidente.

"Pero en mi discurso preferiría no tener que hablar de un gravoso impuesto de emergencia", comenta Lisa a su amigo, por lo que "tenemos que suavizar el golpe". Al final, en la serie utilizan a la expresión "ajuste temporal a reembolsar", mientras que Soraya echó mano de "subida temporal de determinados impuestos".

Bart aparece en escena para rematar la jugada y llamarlo, delante de las cámaras, "estafa fiscal".

Tráfico de órganos (Valladolid)

Tráfico de órganos (Valladolid)
Dicen que un grupo de estudiantes de un Instituto de Valladolid se fue de viaje de fin de curso a Nueva York en uno de esos vuelos baratos que organizan algunas agencias. Y se quedaron alojados en un hotelito bastante destartalado y siniestro de los que hay no lejos de la estación de autobuses de la calle 47.

Al llegar la noche y encenderse las luces de neón de aquella excitante jungla, los cuatro chicos más osados decidieron salir a dar una vuelta por eso de encontrarse al fin solos, libres de la tutela de sus padres y en medio de la ciudad de sus sueños más locos.

No sabían a dónde ir, así que caminaron dando tumbos unas manzanas más allá y se retaron unos a otros a entrar en primer garito abierto que hubiera. Un portero con librea ladraba más que gritaba las maravillas del antro, chicas desnudas y excitantes espectáculos. Ya en el sombrío interior, una mulata exuberante se aproximó al más alto y bien parecido de los muchachos, que intentó ocultar miedo y timidez lanzándose hacia delante, a la aventura que se le prometía. Bebió todo lo que la mujer le puso delante, la abrazó, la besó, probó drogas que no conocía.

Pronto perdió de vista a sus compañeros que, asustados por el ambiente o no queriendo estropearle la oportunidad que se le presentaba, se fueron sin él. Y, aturdido, volvió el chico al hotel apoyándose en la joven, que no dejaba de susurrarle palabras al oído y besarle el cuello. Conducido por ésta como un corderillo que va al matadero, cruzó el mugriento hall. Casi se desmayó en el ascensor, sórdido como un montacargas, y –con dificultad- consiguió abrir la cerradura de la puerta de su cuartucho. La mujer entró como una sombra que flotara detrás.

Al día siguiente, el chico se despertó totalmente desnudo metido en la bañera llena de agua y cubos de hielo. La chica no estaba, y era incapaz de recordar lo que había pasado. Casi sin fuerzas, se arrastró hasta el teléfono e intentó llamar a sus padres pero nadie descolgaba el aparato en la recepción del hotel. Al poco tiempo, llamaron a su puerta y, gateando hasta ella mientras dejaba tras de sí –en la ya sucia moqueta- un pringoso reguero de sangre, consiguió abrir. Eran sus compañeros con los dos profesores que les habían acompañado en el viaje. Le habían estado esperando abajo y, como no sabían nada de él desde la noche anterior, se decidieron a subir a la habitación para ver si ocurría algo. Al encontrar tan débil al muchacho, que se quejaba continuamente de un fortísimo dolor en la espalda, lo llevaron al hospital más próximo.

Allí, los médicos descubrieron unas largas incisiones aún supurantes en su costado que, por la forma en que estaban, indicaban que el joven podía haber sido objeto –recientemente- de una operación quirúrgica. Tras hacérsele una radiografía, ya no quedó ninguna duda: le había sido extirpado un riñón.

Esta leyenda se superpone, contamina y confunde –a veces- con la conocidísima narración del hombre o mujer que (casi siempre también en Nueva York-) vive una aventura sexual que acaba no menos mal. A la mañana siguiente de su maravillosa experiencia, descubre que su pareja ocasional de una noche le ha dejado un mensaje o un regalo que revela su condición de persona portadora del virus del SIDA. Aunque con frecuencia los protagonistas son adolescentes en uno y otro relato, en el segundo también pueden ser ejecutivos o ejecutivas en busca de sexo fácil. Para ambos casos, sirve perfectamente el lema bajo el que Brunvand reunió las versiones de este tipo de historias: «Nunca te enamores de un desconocido» (Brunvand 2006: 255-257).

Y ése parece ser, en efecto, el mensaje fundamental de las mismas.

El esquema básico de la leyenda sobre el SIDA aparece bien reflejado en la versión que encabeza el libro de Pujol titulado precisamente así: «Benvingut/da al club de la SIDA». Traducida al castellano, dice lo siguiente:

«Un ejecutivo que había ido de viaje de negocios a Nueva York liga con una desconocida y se van al hotel. Juntos pasan una noche fantástica. Al despertarse a la mañana siguiente, la joven ya no está. Cuando va al cuarto de baño encuentra una frase escrita con pintalabios en el espejo: `Bienvenido al club del SIDA’» (Pujol 2002: 71).

Otras versiones nos presentan a chicas en busca de turismo sexual en Hawai o en Cuba que contraen la enfermedad satisfaciendo sus ansias de aventura. En ella, la terrible noticia reviste modalidades más truculentas. El amante infectado les manda una nota con flores marchitas diciéndoselo o –en las muestras más brutales- una caja con una rata muerta y frases de este estilo en su misiva: «Bienvenida al mundo de los muertos vivientes»; o «No deberías dormir con desconocidos». Esta variante aparece en ejemplos publicados por Pujol (2002: 72-73), Ortí y Sampere (2006: 361) o Pedrosa (2004: 273).

Las similitudes entre la historia del Sida y la del riñón extirpado son tantas que no ha desorprendernos que ciertos elementos de una pasen a la otra y al revés. Brunvand incluye varias versiones de «El riñón extirpado» junto a otras de «Mary SIDA» -reconociendo de este modo su proximidad temática- en alguna publicación suya, como El libro de las leyendas urbanas de terror (Brunvand 2006: 254-263). Las dos historias, eficaces por verosímiles, han sido tratadas –a menudo- literariamente por autores conocidos. Pujol recoge una recreación de la del SIDA hecha por Montserrat Roig y otra de la del riñón debida a Manuel Vicent, ambas publicadas en prensa escrita (Pujol 2002: 72 y 83). Pero hay otras muchas reelaboraciones literarias de los dos temas que se inspiraron e inspiran en un abundante folklore al respecto. Recordaré sólo, entre los precedentes más ilustres que tratan el asunto de la enfermedad contagiosa que se transmite deliberadamente, aquel cuento de Guy de Maupassant de la mujer que trasmitía la sífilis a los enemigos –durante la contienda francoprusiana de 1870- a manera de estrategia bélica (1885).

En cuanto al rumor de que la sangre, la grasa o miembros del cuerpo de los más pobres eran utilizados para devolver la salud a los ricos, cabe mencionar que goza de una densa tradición folklórica desde tres siglos atrás y que escritores como Ramón Gómez de la Serna, Gerald Brenan, Alfonso Sastre o Bernardo Atxaga han reflejado el eco de su vigencia (Ortí y Sampere 2006: 58-60).

Véronique Campion Vincent (1997) y Nancy Schepher-Hughes (2002), se han ocupado de lo que hay de leyenda y posible verdad –o, al menos, de expresión de una inquietud- en tales rumores sobre el robo de órganos. Como ocurre con otros relatos, piénsese en «La mascota engañosa» o «Perro extranjero», los relatos sobre el riñón estirpado han tomado un giro inesperado. Del tipo de versiones que nos presenta a adolescentes incautos de provincias que ceden a las tentaciones de la ciudad pecaminosa –New York o New Orleans son los destinos preferidos de los ejemplos norteamericanos- se pasará con el tiempo a lo que podríamos llamar una «contraversión» producida por el cambio de perspectiva. La leyenda ya no afecta a la credulidad de los jóvenes que son indirectamente sermoneados –a través de casos ofrecidos como verídicos- para que se reformen o rediman de su promiscuidad. Recordemos que, en tales historias, los amantes eran –con frecuencia- chicas marginales que hacían de gancho o exóticos chicos vengativos del Tercer Mundo. Son los inmigrantes y marginados de los países subdesarrollados –ahora- los que cuentan, pero sobre todo, creen que entrar en un hospital occidental es para ellos mucho más arriesgado que para otros. Quienes «viven en los márgenes de las economías globales postcoloniales» son los que están convencidos de que, el entrar en un centro hospitalario, les pueden robar una parte de su cuerpo y traficar con ella como si se tratara de una «pieza de recambio» con la que reparar los averiados motores del mundo neocapitalista y la fatigada salud de sus habitantes (Schepher-Hughes 2002: 36).





Joven desnudo en bañera con agua y cubos de hielo

Planeta Tierra








Si pinchas en la tierra podras disfrutar de unas vistas aéreas asombrosas y reflexionar sobre lo que estamos destruyendo con nuestra irresponsabilidad hacia nuestro mundo.

Cambia tu forma de ver la naturaleza , cuidala y respetala.

Ante su mirada

El Salvador (Domenicos Theotocopoulos, "El Greco")
Entre los muchos apostolados que salieron de las manos de El Greco, en el monasterio de las Reales Descalzas de Valladolid se puede contemplar esta asombrosa cabeza de Cristo, llena de fuerza e intensidad dramática. Tal vez el óleo fuese un regalo de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, que a comienzos del siglo XVIII financió la construcción de la nueva iglesia del convento. Esta obra, perfectamente restaurada, es una pieza recortada de hipnótica mirada. La cabeza de Cristo, aureleada de nimbo romboidal, está sumergida en un directo halo de luz que ensombrece el lado derecho de la imagen, de la que sólo se puede vislumbrar la oreja. La transición de luz está muy bien trabajada en el cuello y en el pecho así como en el cuenco del ojo izquierdo. El rostro, magníficamente trazado con pinceladas convincentes y finas, tiene un cariz escultórico evidente. Pero la verdadera maestría de esta obra recae en el poder hipnótico de la mirada. El Greco logró que Cristo clavara su mirada directamente en el espectador. Las pinceladas suaves y finas de tono blanquecino destacan el brillo y la transparencia de los ojos.

Quien detiene la mirada en este Cristo se ve atraído por su poder y su encanto. Es una mirada que nos permite ver la riqueza que emana de su interior. Es una mirada amorosa, fiel, que nos hace permanecer extasiados ante el misterio de un Dios que ha sido humillado para asumir nuestra condición humana. Es una mirada llena de gratitud, que pretende llegar hasta las profundidades de nuestra alma. Una mirada cargada de amor gratuito. El amor de su mirada es una invitación a una vida con mayores ideales. Es la llamada a la vocación.

La mirada de Jesús es limpia porque Él sabe a quien llama. Y es una mirada compasiva porque Él, que conoce al hombre, mira en lo más profundo de su ser. Es la mirada que nos dice que sabe de nuestros triunfos y nuestros fracasos, nuestras virtudes y nuestros defectos. Es una mirada dulce que lejos de reprocharnos se adentra en nuestra intimidad para que sepamos vernos tal cual somos. ¡Cuántas veces tenemos miedo de cruzar la mirada con Cristo! ¡Cuántas veces nos sentimos indignos de mirarle a los ojos! Es necesario aprender a averiguar los signos con los que Dios nos llama. No hay que tener temor a mirar a Cristo porque Él quiere sentirse unido a nosotros para que seamos auténticos testigos de su amor y participemos de su maravilloso plan de salvación.

Rabí, ¿dónde vives?

Escuchar
Si se espera escuchar alguna voz autorizada en el templo, ésta es la de Dios. Las demás voces, o que hablen de Dios, o que callen. Pero esperar la Palabra divina no omite por completo el que nos acerquemos a los templos con zumbido de otras palabras que dificultan escuchar a Dios. En lo cotidiano, nuestros templos no están exentos de algunos murmullos, incluso durante las celebraciones. Si cuesta el silencio, es porque incordia frenar la lengua; pero cuanto más locuaz es la lengua inoportunamente, menos oídos dejamos para Dios. El mecanismo de la atención humana es severo: en condiciones normales, no permite hablar y escuchar al mismo tiempo. Para activar lo segundo, hay que bloquear lo primero.

El sueño le venía a Samuel en la parte más sagrada del templo, pues dormía junto al Arca de la Alianza. Aquella caja de madera venerada por el pueblo judío contenía las Tablas de la Ley. Las Tablas eran mucho más que piedra; eran el signo visible de la amistad de Dios con su pueblo, de la cercanía de un Dios que no era como los otros dioses. Los ojos necesitan ver, y allí tenían las Tablas de la Ley, y los oídos oír, pero la época de Samuel eran momentos áridos, en los que “era rara la Palabra del Señor” (1S 3,1). El pequeño Samuel servía a Dios, pero todavía no lo había oído, aunque viese la señal de su presencia en ese Arca. El escritor sagrado justifica al niño: “Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la Palabra de Dios” (1S 3,7).

Podemos estar viendo signos de la presencia de Dios y no escuchar su voz. Esto sucede o bien porque no queremos escuchar, o porque no reconocemos su palabra. En el primer caso le cerramos las puertas a Dios y le cedemos el paso a las palabras que llegan de fuera o a las nuestras propias. En el segundo, si es que todavía no conocemos la Palabra de Dios o su forma de hablarnos, necesitamos de personas, como Elí hizo con Samuel, que nos introduzcan en el misterio de la revelación divina para decir: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”; o señalar como Juan el Bautista: “Éste es el Cordero de Dios”. Para hacer como Samuel hace falta aprender a escuchar; para entender al Bautista es necesario saber de lo que significa “cordero de Dios” en la tradición judía (relación con Dios y acción misericordiosa). En una palabra: hay que cuidar las capacidades humanas, como la escucha, y esforzarse en el conocimiento de nuestra religión. Así será mucho más probable que entendamos a Dios cuando nos habla y que podamos obrar en relación a lo que nos dice.

Hemos encontrado el verdadero camino hacia la vida
Simón oyó y recibió un nuevo nombre: Pedro (en griego “Cefas”). El nombre que le puso Jesús era nombre de misión: se piedra y cabeza de su Iglesia. Pero antes Pedro había oído a su hermano Andrés que ya había conocido al Señor y lo invitó para que se encontrase con Él. La mediación de los que conocen y hablan de aquello que han visto y oído es necesaria, y es el camino para que muchos conozcan a Cristo y se conviertan. De no ser por el Bautista, quizás no habría apóstol Andrés; de no ser por Andrés, tal vez no habría Simón Pedro. Pero antes el Bautista había reconocido al Señor, y Andrés había compartido tiempo con Él.

A los apóstoles el sueño no les venía en el templo, como a Samuel junto al Arca de la Alianza, símbolo de la presencia de Dios. Su dormir y vivir lo velaba el mismo Dios hecho carne, el nuevo templo donde la presencia de Dios era insuperable. Lo vieron, lo escucharon y aprendieron de Él, hasta convertirse ellos mismos, tras la experiencia de la Pasión y la Resurrección de Cristo, en templos vivos del Espíritu. Todo el que se acerque a participar del misterio de la Pasión y Resurrección de Cristo, el bautismo, será convertido por el Espíritu en templo de Dios y Dios velará sus sueños. Pero tendrá que aprender a escuchar a Dios, a reconocerlo en su vida y hacer que su cuerpo sea morada acogedora del Espíritu de Dios, como templo suyo que es. 

Juan Bautista
Los cristianos vivimos en la tensión de ser de Dios y no serlo todavía completamente. De haber sido signados con la marca de Cristo, como pertenencia suya, y sentir la seducción de tantas cosas que nos apartan de Él. Las tentaciones no son nuevas, como reflejan las cartas de Pablo sobre la comunidad de Corinto. Las palabras del Apóstol son estímulo para vivir en Cristo, como “templos del Espíritu”, y rechazar por tanto convertirnos en templos de nuestras pasiones con un ejercicio de la sexualidad desordenado. Sus palabras hacia los corintios son palabras hoy para nosotros.

Voces mediadoras de la palabra de Dios no nos faltan, ¿faltarán oídos por nuestra parte?







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Trabajar por el Evangelio brota como una urgencia del corazón de quien ha experimentado el amor de Dios en su alma y desea ardientemente que los demás también puedan gozar de este maravilloso encuentro: "Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: Hemos encontrado al Mesías".







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Padre bueno, que hablas siempre en la historia y en lo profundo del corazón humano, y que a nosotros nos hablaste también en Jesús, nuestro hermano mayor, proponiéndonos en él un camino de servicio y donación. Danos espíritu atento a tus llamados, actitud de búsqueda constante y discernimiento para buscar siempre y en todo la fidelidad a tu proyecto de Vida en plenitud para todos.







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Reflexión de Juan Segura sobre las lecdturas del domingo segundo ordinario, 15 de enero de 2012 para elcantarodesicar.com





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 2° DOMINGO ORDINARIO Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"¿DÓNDE VIVES, RABÍ"

JESÚS Y JUAN.

Desde el adviento se nos habló de la persona de Juan el Bautista, los evangelios ven en Juan un personaje muy importante, en este domingo Dios nos vuelve a poner a Juan el Bautista ante la presencia de Jesús, ya en el Antiguo Testamento se descubría que Dios mandaría a un testigo antes del gran día del Señor, ese testigo era Juan, a él le tocó presentar a Jesús ante sus discípulos, los discípulos de Juan el bautista representan a quienes sinceramente entendieron a Juan no como luz, sino como testigo de la luz, Andrés seguía al Bautista, y dio el paso que Juan les invitaba, después siguió a Jesús cuando oyó decir a Juan "Éste es el cordero de Dios".

MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?

Los obispos ungidos por el Espíritu Santo en Aparecida Brasil, nos insistieron que el discípulo es aquel que tiene un encuentro vivo con el Maestro, Jesús, y este pasaje representa al discípulo misionero del que hablaron los obispos, Andrés y "otro" discípulo, la iglesia siempre ha visto en ese "otro" al autor del evangelio que estamos meditando (Jn 1, 35-42), fueron a ver donde vivía Jesús "y se quedaron con él ese día", los santos padres han insistido que no se es católico por herencia o por una decisión sino por el encuentro vivo con la persona de Jesús, claro que los movimientos ayudan pero no son la única manera de encontrarse con un Jesús vivo, pero todo católico debe buscar ese encuentro.

DISCÍPULO MISIONERO.

Andrés es el ejemplo de ese discípulo misionero que visualizaron los obispos en Aparecida, después de conocer a Jesús y de pasar ese día con él, inmediatamente va y le habla a su hermano de ese Jesús que ha encontrado y que le ha iluminado la vida, le dice Andrés a Simón: "hemos encontrado al Mesías", y no solo le habla de Jesús sino que va y lleva a Pedro a donde Jesús, es Andrés el que cumple el protocolo de presentar a estos dos grandes amigos que van a cambiar el curso de la historia, ninguno de los apóstoles, fuera de Pedro, tiene un sucesor, el amigo de Jesús, el Pedro de hoy es Benedicto XVI. Andrés conoce a Jesús en un encuentro que debió ser maravilloso, va le habla de Jesús a su hermano Simón y lo lleva también a Jesús, el método es claro.

DE SIMÓN A PEDRO.

Apenas Jesús conoce a Pedro, le da una misión en la vida, "Tú eres Simón, hijo de Juan.Tú te llamarás kefás (Que significa Pedro, es decir 'Roca')", estas palabras contienen dos elementos por un lado no niega quien es y por otro eleva ese ´quien es´ así es el llamado de Jesús a cada uno de nosotros: llama con la historia propia de cada uno, con sus cualidades y sus limitaciones, a él no lo engañamos, sabe perfectamente de qué estamos hechos, pero sabe que podemos dar el máximo y que podemos aprovechar las cualidades y superar las limitaciones, si él confía en nosotros lo mejor es que le respondamos positivamente, y también como a Pedro nos lanza a compartir su misión.