domingo, 12 de junio de 2011

El Espíritu crea comunión

Celebramos el día de Pentecostés, el día de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y sobre la Iglesia. El Espíritu Santo se manifiesta como don para entenderse (1ª lectura), se manifiesta para el bien común (2ª lectura), como paz y como perdón (Evangelio). Con la venida del Espíritu Santo comienza la misión de la Iglesia; los apóstoles pasan del miedo a la valentía para dar testimonio de Jesús. El Espíritu es quien da esa fuerza para la misión.

Estamos en el tiempo del Espíritu. El tiempo del Padre es la creación y toda la historia de Israel; el tiempo del Hijo es el tiempo de la encarnación y la redención; ahora es el tiempo de la santificación, el tiempo del Espíritu. Él es quien actúa en la Iglesia y en los cristianos para llevar adelante el mensaje del reino; por eso yo creo que el Espíritu tiene la misión de crear fraternidad entre las personas, de crear comunión.

Este aspecto lo resaltan las lecturas que escuchamos en este domingo:

La primera lectura, del libro de los hechos de los apóstoles, cuenta como el Espíritu, cuando vino sobre los apóstoles, se manifestó con el don de la "glosolalia"; es decir, que les dio posibilidad a los apóstoles de expresarse en distintos idiomas y de hacerse entender por todos. Este don hace referencia implícitamente al texto del Antiguo testamento de la torre de Babel: Los hombres quisieron construir una torre tan alta que llegara al cielo para hacerle la competencia a Dios; pero Dios confundió sus lenguas, de modo que no podían entenderse. El Espíritu Santo viene ahora, en nombre del Padre, a hacer posible el entendimiento entre las personas, a hacer realidad la fraternidad. El lenguaje del amor lo entiende todo el mundo.

El orgullo, la soberbia, crea división entre las personas; el Espíritu crea comunión, cercanía, diálogo, fraternidad. Para que el Espíritu actúe es necesaria una comunión entre las personas, la división dificulta el camino del Espíritu.

La segunda lectura de San Pablo nos dice que en cada uno de nosotros se manifiesta el Espíritu para el bien común; esa es la finalidad primera del Espíritu, el Bien Común; por eso dice que hay diversidad de dones, de servicios, de funciones, pero un mismo Espíritu. Dice San Pablo: "Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo".

Los cristianos formamos el Cuerpo de Cristo; en cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común: todos somos necesarios para la comunión. Cuando entre nosotros no hay fraternidad, cuando entre nosotros hay división es señal de que no estamos dejando actuar al Espíritu, es señal de que estamos actuando por nuestra cuenta sin tener presente a Dios.

En el texto del Evangelio se nos dice que Jesucristo envía el Espíritu Santo después de haber resucitado y lo hace al mismo tiempo que envía a los apóstoles a la misión de anunciar el Evangelio; podríamos decir que el Espíritu, en los apóstoles, continúa la misión de Jesús. La misión es anunciar la Buena Noticia a todas las gentes, pero parece que ese anuncio tiene que ver mucho con la fraternidad y la comunión:

Pues Jesucristo se aparece deseando al paz: "paz a vosotros". La paz es la reconciliación entre las personas y la reconciliación de las personas con Dios. La paz no es simple tranquilidad por ausencia de conflicto; por eso para conseguir la paz quizá hay que hacer violencia a las formas ficticias de paz.

Además dice el evangelio: "perdonad los pecados"; puesto que para que se dé la verdadera comunión o la paz entre las personas, es necesario el perdón mutuo; es necesario el perdón de Dios para que se pueda dar el perdón entre las personas.

Este es el día de Pentecostés: celebrar la presencia del Espíritu Santo entre nosotros como el gran creador de la comunión entre las personas y Dios; celebrar la cooperación con el Espíritu de tantas personas, que dedican su vida a crear fraternidad en las familias, en los pueblos...

Que el espíritu se manifieste en cada uno de nosotros para el bien común.







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La misión y la causa de Jesús no podrán llevarse adelante con la buena voluntad de un grupo de seguidores. La obra misionera se construye con el impulso del Espíritu. El Espíritu sigue manifestándose en la comunidad de los discípulos y continúa otorgando sus dones para consolidar la íntima comunión en el Cuerpo de Cristo.









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 DOMINGO DE PENTECOSTÉS. Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"Reciban el Espíritu Santo"

LA FIESTA DE PENTECOSTÉS.

El evangelio de este domingo es el mismo que reflexionamos en 2° domingo de Pascua para celebrar el domingo de la misericordia, hoy lo meditaremos desde la fiesta de pentecostés. Ésta fiesta era celebrada por los judíos: la celebraban al final de la cosecha del grano, el nombre de pentecostés que significa cincuenta, se le otorgó después de la intervención griega en la vida judía, antes se le llamaba de varias formas como la de las semanas ya que se celebraba 7 semanas o 50 días más un día después de pascua, era una fiesta de gran regocijo y de acción de gracias a Dios por los dones de la cosecha; también por eso se le llamaba de la siega por la cosecha de granos como cereales con los que hacían panes que ofrecían al Señor junto con animales (ver Lev 23, 15-21).

EL PODER DE CAMBIAR.

Recordemos que en el AT. Dios cambió los nombres de algunos personajes, y se ha dicho que por que se le daba a la persona una misión especial y es verdad, pero antes que eso descubrimos el poder de Dios que puede dar la misión y por lo mismo cambiar el nombre de la persona; Jesús dijo, como meditamos el domingo pasado, "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra" Mt 28, 18, éste poder le permitía a Jesús hacer también cambios de nombres como el caso de Pedro, y pudo también cambiar el sentido de las fiestas como la de la pascua y en el caso de hoy también la fiesta de Pentecostés; Antes el pueblo agradecido de que su esfuerzo en el campo había fructificado festejaba a Dios hoy Dios se desborda y se hace íntimo a la persona, llega el Espíritu Santo.

DE LA TRISTEZA A LA ALEGRÍA.

El texto es Jn 20, 19-23, y comienza con señales de tristeza como que fue al anochecer, la sombra nunca fue muy de Dios, Judas sale y era de noche (Jn 13, 30), en los momentos tristes de Jesús en los olivos, la gente llega con linternas y antorchas (Jn 18, 3); además las puertas están cerradas por miedo a los judíos v. 19; pero viene el cambio que realiza Jesús por el poder que tiene, y al presentarse en medio de ellos llega la luz, llega la paz, porque es lo primero que les dice: "La paz esté con ustedes" v. 19 y la va a repetir en el 21; se muestra con sus llagas para que crean que es él y la tristeza queda atrás, "los discípulos se llenaron de alegría" es también lo que hace el Señor hoy con nosotros, nos transforma en personas alegres, transparentes, todo y sólo por su poder.

EL DON DEL ESPÍRITU.

Pero esa alegría de los apóstoles es apenas la preparación para otro regalo de Jesús resucitado mucho más grande, Jesús con su poder envía a los suyos porque él mismo fue enviado, esto nos recuerda que todos en la iglesia debemos ser enviados y nadie debe actuar nada más porque sí, el envío es porque Jesús prepara a su enviado con la vitamina más grande, el poder más grande, la alegría más grande, la idea más grande, la confianza más grande, la seguridad más grande, las facultades más grandes, es decir al que envía Jesús resucitado le da al mismo Dios, les da al Espíritu Santo. En aquella ocasión les da la orden de recibirlo, "Reciban el Espíritu Santo" v. 22 es decir Jesús nos manda estar abiertos a este don de lo alto, para que venga y nos prepare para ir a donde nos mande.







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La canción "profecía" del álbum "Al tercer día" sirve para la reflexión de Juan Segura en el domingo de Pentecostés, 12 de junio de 2011, para elcantarodesicar.com.