La Fundación AXA culmina la recuperación de la Sacristía Mayor, el espacio donde se preparan todas las celebraciones cristianas

Junto al brasero más famoso de Burgos, y en el paso que sirve de entrada al claustro y al museo catedralicio, se levanta la Sacristía Mayor, una «joya viva» construida en el siglo XVIII en estilo barroco del periodo rococó. A este espacio, importante como el resto de la Catedral por sus valores artísticos y religiosos, le corresponde haber sido elegido como el lugar donde se preparan todas las celebraciones cristianas. «Esta rehabilitación recupera el cogollo del templo, el lugar de paso que ayuda a recordar lo que significa la Catedral», así lo definía el presidente del Cabildo, Juan Álvarez Quevedo, y a ese mismo significado se refirió después el arzobispo, Francisco Gil Hellín: «No se trata de una restauración arqueológica del pasado, sino el de una joya viva donde una comunidad cristiana vive su fe».
En la recuperación de esa zona ha participado la Fundación AXA con un presupuesto cercano a los 250.000 euros. La rehabilitación ha dado como fruto «una explosión de pintura y color», sobre todo cuando se alza la mirada y se comprueba la belleza de la yesería de la bóveda, la parte más importante de la Sacristía Mayor.
Como dato curioso, a la hora de proceder a la limpieza se constató que la bóveda había sido repintada en el siglo XIX: «La sorpresa nos la hemos llevado al comprobar que no se repintó con los colores originales. Hemos encontrado, por tanto, diferentes capas de color y la mayor dificultad ha estado en comprobar qué capa prevalecía».
Tras la rehabilitación de la Sacristía Mayor -que se acompaña de un libro escrito por José Matesanz-, continúan las obras en la Seo con la recuperación de la capilla de san Gregorio -que comenzó hace un mes-, la redacción del proyecto del claustro alto -cuyas obras esperan iniciar este mismo año- y la limpieza de las cubiertas de las capillas de santa Tecla y santa Ana y sus muros exteriores -también para este año-.