
La rutina, los problemas domésticos y profesionales, el estrés, las prisas, nuestro egoísmo… no nos dejan ver la abundancia de alegrías y bienes que nos regala diariamente la vida. ¡Señor! Gracias por las cosas grandes y pequeñas. Gracias por el aire que respiro. Gracias por todo lo que soy y lo que tengo. Gracias por las pruebas que he de superar cada día, purifican mi espíritu y me ayudan a enfrentarme a la vida. Gracias por los tiempos difíciles que me ayudan a crecer ante los problemas.
Gracias por enseñarme las lecciones de mis errores. Gracias por ver cuáles son mis limitaciones. Gracias por estar rodeado de mi familia, de mis amigos, de mis compañeros. Gracias por cada gesto, por cada sonrisa, por cada beso, por cada detalle… Gracias, Señor, por darme la fortuna de vivir cada día…
ORACIÓN:¡Gracias, Señor, por todo lo que me has dado en este año! ¡Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y por los dones que de Ti he recibido! ¡Gracias, Señor, porque todo me acercó más a Ti íntimamente! ¡Gracias por dejarme vivir, Señor!


