viernes, 5 de junio de 2009

Carlomagno


Una de las vías de entrada en la Península que tiene el Camino es a través de Valcarlos y Roncesvalles, localidades navarras que están muy vinculadas a un célebre personaje: Carlomagno.
Muchas leyendas relacionan el Camino de Santiago con el emperador, que llegó a la Península, según se cuenta, tras aparecérsele una noche el Apóstol Santiago, para encomendarle la misión de liberar las tierras donde estaba su sepulcro de las tropas musulmanas que las invadían.

Al frente de un poderoso ejército se dirigió a cumplir con la empresa requerida y, tras pasar tres meses detenidos ante las murallas de Pamplona, que terminarán por derrumbarse solas para darle paso, llegó a Galicia, liberó el territorio de musulmanes y ordenó al Arzobispo Turpín que bautizara a todas aquellas gentes.

De regreso a Francia, se enfrentó al caudillo musulmán Aigolando que terminó por refugiarse en Pamplona. Allí acudió Carlomagno, con lo mejor de su ejército y los doce pares de Francia, dispuestos a luchar en una peculiar batalla que tendría lugar en los campos de Acella, cerca de Pamplona. Tras un acuerdo entre caballeros, ambos contendientes acordaron que se enfrentaran en combate veinte hombres de cada ejército, después cuarenta, luego cien y al final mil. Los musulmanes perdieron un combate tras otro, a pesar de lo cual Aigolando seguía sin rendirse.

Entonces se entabló una cruenta batalla en la que murió todo el ejército musulmán, cien mil hombres que dejaron aquel campo encharcado de sangre durante meses.



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La Batalla de Roncesvalles tuvo lugar en el año 778 en el contexto de la creación de la Marca Hispánica carolingia, en el desfiladero de Roncesvalles, en el Pirineo de Navarra.