viernes, 19 de septiembre de 2008

Pekín dice adiós a los Paralímpicos

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Pekín ha clausurado los Juegos Paralímpicos con una gran fiesta en el Estadio del Nido de Pájaro. La ceremonia, a cargo del director y coreógrafo Zhang Yimou, ha dado por finalizado mes y medio de fiesta.

martes, 16 de septiembre de 2008

Mi Nombre en Escritura Jeroglífica Egipcia

La mayoría de signos jeroglíficos en cuanto a su sentido figurativo se encuentran identificados, pudiendo establecer su relación con las palabras que representan.
Y digo la mayoría ya que algunos de ellos se remontan a épocas predinásticas, y probablemente en el Imperio Nuevo ya se desconocería el significado real del diseño.

Es un tipo de escritura que usa caracteres ideográficos combinándolos con caracteres fonéticos que representan uno o varios sonidos y que tiene su origen en un sistema pictográfico usado en la cultura Nagadiense. F. Champollion la definió como «un sistema complejo, una escritura a la vez enteramente figurada, simbólica y fonética, en un mismo texto, en una misma frase, incluso en una misma palabra».

Escritura jeroglífica basada en ideogramas que evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema de símbolos mitad ideográficos, mitad fonéticos, formado por consonantes aisladas, sin vocales.

La escritura, como sistema de signos que traduce la comunicación verbal de un pueblo se elaboró en Sumer, junto con Egipto, hacia el año 3.000 a.C.

La lengua del antiguo Egipto evolucionó de manera bastante homogénea en cuatro períodos: el Clásico, el Nuevo, el Demótico y el Copto.

Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre un papiro dibujando esquemáticamente el objeto que se representaba.

Existían varios tipos de escritura, pero las más usadas eran la escritura hierática, para temas religiosos, y la escritura demótica, usada para los asuntos administrativos y de la vida común.

Los egipcios emplearon tres tipos de escritura, la escritura de figuras a la que se llama "escritura jeroglífica, que en griego significa "grabados sagrados".

Más tarde, los escribas desarrollaron otros dos tipos de escritura, la hierática y la demótica, que se escribían con muchas más rapidez.

Durante casi 1.500 años, nadie supo interpretar los jeroglíficos, la escritura de figuras del antiguo Egipto.

El erudito francés Jean-Francois Champollion(1.790-1.832) dedicó casi toda su vida a descifrar el código.

En 1.822 hizo un gran salto adelante al estudiar la piedra de Rosetta, y pronto los expertos pudieron leer las inscripciones de muchas obras egipcias.

Fue un excelente lingüista, a los 16 años dominaba doce lenguas.

Los primeros jeroglíficos que descifró fueron nombres de faraones.

En 1.824 ya había traducido casi todos los símbolos y había empezado a conocer la gramática egipcia.

El físico inglés Thomas Young fue quien descifró por primera vez los nombres Ptolomeo y Cleopatra en la piedra de Rosetta.

Pero Champollion hizo un enorme progreso cuando descubrió que algunos símbolos representaban ideas, mientras que otros, simples sonidos.

Un jeroglífico puede representar una palabra o un sonido.

Por ejemplo, un escriba podía dibujar un ganso para representar el sonido "sa" o la palabra "hijo".

El papel se elaboraba con la planta de papiro. Se cortaba la médula a tiras, que se alineaban formando dos capas.

ORIENTACIÓN DE LOS SIGNOS
La escritura jeroglífica es bastante flexible y era escrita ya en columnas como en filas.

Casi siempre la dirección de los signos podía ser cambiada, es decir, los textos podían ser escritos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.

Para encontrar la dirección y principio de un texto hay varias reglas muy simples:
Los Egipcios nunca escribían de abajo a arriba, podía ocurrir que un signo fuera escrito debajo de otro signo incluso pertenecer a él.

Esto era hecho por razones estéticas, para obtener una imagen bella de los textos sin los feos espacios en blanco.

Para descubrir la dirección de la escritura deberíamos mirar a los signos que inician y acaban un texto (ejemplo: formas humanas y animales).

Estos signos siempre son el inicio del texto.

Cuando el texto es una leyenda o dibujo (ejemplo: pinturas murales), el dios dibujado o persona miran al principio de su texto.

Los signos jeroglíficos son orientados en la misma dirección que la figura a la que acompañan.

LA ARMONÍA DE LOS SIGNOS
La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a los otros.

Los Antiguos Egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces posibles .

Al fin ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuales los signos eran armonizados.

Como ejemplo la palabra BONITO nunca podría ser escrita en una línea (a), quedando mejor en un cuadrado alineado (b).


miércoles, 10 de septiembre de 2008

Órgano de la Colegiata de Santa María La Mayor de Alquézar

El órgano es del s. XVII y se encuentra en estado aceptable. Según todos estos datos, el canto gregoriano, la polifonía y la literatura organística fueron muy cultivados por el Capítulo de Alquézar; sin embargo, no tenemos constancia de ningún nombre de maestro de capilla ni de organista, aunque es muy probable que muchos de los autores de las obras citadas ocupasen estos cargos.

En los siglos XVII y XVIII la música ocupó un lugar importantísimo en las celebraciones y el órgano barroco dio brillo y espectacularidad a la liturgia.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Retablo de Santa Quiteria

El retablo de Santa Quiteria, abogada de la rabia y de la locura, caracterizará la tendencia del gótico hispano-flamenco, que genera una pintura mucho más naturalista.

El segundo de los retablos procede de la antigua iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, situada a la entrada de la villa de Alquézar. Es de tamaño mediano y está dedicada a Santa Quiteria, virgen y mártir. Se atribuye al pintor Juan de la Abadía el Viejo, documentado en la ciudad de Huesca entre 1471 y 1498, destacado representante del gótico hispano-flamenco.
Consta de banco de cinco casas, y cuerpo de tres calles, las laterales de dos pisos y de uno la central.
En el banco se representa de izquierda a derecha y en posición sedente, Santa Catalina de Alejandría, la Virgen María, Cristo saliendo del sepulcro con la ayuda de un ángel, San Juan evangelista y Santa Bárbara.
El cuerpo del retablo lo preside la imagen de Santa Quiteria, como joven princesa, con la palma del martirio y un libro en la mano: se acompaña en su lado derecho por un hombre postrado a sus pies encadenado y con las manos metidas en un cepo, su símbolo personal como abogada contra la rabia y la locura.
En las cuatro escenas distribuidas, dos a dos, en las calles laterales, se representan pasajes de la leyenda de Santa Quiteria, iniciándose el relato en la parte superior de la calle lateral izquierda para terminar en la parte inferior de la calle lateral derecha.
En la primera, Santa Quiteria recupera el tesoro de las iglesias que había sido arrojado al río por orden del rey Lentimano; éste arrepentido, lo devuelve y distribuye entre los pobres.
En la segunda, Santa Quiteria encarcelada, bendice a un grupo de fieles que se acercan a la ventana de su celda.
En la tercera, Santa Quiteria, ya decapitada, avanza hacia el trono donde está su padre, el malvado rey Catillio, con la cabeza entre las manos; y en la cuarta y última, un grupo de fieles imploran ayuda por la intervención del cuerpo de la santa, enterrado en un suntuoso sepulcro.


martes, 2 de septiembre de 2008

Pinturas Románicas en la Colegiata Santa María La Mayor (S.XVI) de Alquézar

Estas cuatro escenas forman parte del conjunto de pinturas más antiguas del claustro y para su realización fue utilizada la técnica del fresco.

Aparecen dispuestas en dos hileras, representando en la parte inferior la infancia de Jesús y en la superior su vida pública:

- Anunciación de María.
- Nacimiento de Jesús.
- Jesús y los Apóstoles en la Última Cena.
- Jesús orando en el Huerto.


Y en los cuatro muros del
claustro, reconstruido en el
siglo XIV con elementos del
claustro primitivo románico, se
pintaron composiciones narrativas
con escenas evangélicas
en la segunda mitad del siglo
XV, a manera de tapices policromados,
repintados sucesivamente
en los siglos XVI y XVII,
pinturas murales que han sido
restauradas recientemente por
el Gobierno de Aragón.