domingo, 1 de julio de 2012

Contigo hablo, niña, levántate

EVANGELIO
                                         "Contigo hablo, niña, levántate."


Lectura del santo Evangelio según San Marcos.  (Mc 5,21-43.)


        En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: -Mi niña está en las ultimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. [Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que, con solo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: -¿Quién me ha tocado el manto?
Los discípulos le contestaron: -Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»
El seguía mirando alrededor para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa; al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. El le dijo: -Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.
Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: -Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: -No temas; basta que tengas fe. No permitió que lo acompañara nadie, mas que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: -¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entro donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
Talitha qumi (que significa: «Contigo hablo, niña; levántate»).
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar -tenía doce años-. Y se quedaron viendo visiones.
Les insistió en que nadie se enterase, y les dijo que dieran de comer a la niña.

                                                                                                                      Palabra del Señor.     
La tierra, mi niña enferma, duerme. Talita Kumi, ¡despierta!
(Mc 5,21-43.) La fama de Jesús iba extendiéndose por todas las regiones; hasta los jefes de las sinagogas, como era el caso de Jairo, habían escuchado del nuevo Maestro; mucha gente lo apretujaba porque querían llenarse del mensaje que proclamaba. Y en estas líneas evangélicas encontramos dos hechos excepcionales que muestran la fe de personas muy diferentes.

        Jairo, por una parte, quizá como último recurso y sabiendo que Jesús había realizado ya grandes curaciones, se dirigió a Él para implorarle por su hija; con la esperanza de que su hija sería curada de la enfermedad, se lleva del gentío al Maestro. Su insistencia mostraba la respuesta de un creyente que escucha la voz de Dios.

        La mujer que, con miedo a ser rechazada, se acerca a Jesús para tocarle solo el manto, es el otro ejemplo de fe y confianza que descubrimos. Había gastado toda su fortuna en médicos y sólo había hecho empeorar; pero ahora tenía cerca de sí a Jesús; podía tocarlo, podía dirigirse a Él, podía llamarle la atención… Pero sólo quiso tocarle el manto, pensando que así sanaría. Y así sucedió.

        Ninguno de los dos exige nada, solo ruegan la intervención de Cristo; ninguno ofrece nada, solo se ponen en sus manos. Eso es fe, confiar plenamente en aquél con el que uno se encuentra. Confiar en su palabra, en lo que otros habían hablado de Él y esperar que, con sólo rozar su manto, podamos convertirnos.

        La mujer quedó sana al instante con la fuerza que salió de Jesús. Jairo parece que tuvo peor suerte en un primer momento, puesto que cuando hablaba con la mujer sanada vinieron a decirle que su hija había fallecido.

        A ambos les remarca Jesús la importancia de la fe: tu fe te ha salvado y basta con que tengas fe. Sólo era necesario que confiaran en él; así lo hizo la mujer y así lo esperó también Jairo cuando se dirigió a su casa para ver qué podía hacer el Maestro. En efecto, su hija volvió a la vida, tal y como lo había dicho Jesús.

        La vida de aquellas personas cambió; y es que el encuentro con Jesús transforma la forma de ver el mundo, la vida y las personas que nos rodean; un ejemplo de intercesión por los demás el de Jairo y un ejemplo de confianza plena y humilde el de la mujer. Sólo un granito de la fe de aquellas personas bastaría para que muchos de nosotros cambiásemos y nos encontráramos definitivamente con el Mesías. Fe es igual a encuentro personal con Cristo, y sin este encuentro no puede existir el milagro de una nueva vida.




 




domingo, 24 de junio de 2012

Solemnidad de la Natividad de San Juan Bautista

Nace Juan, una voz que grita desde las entrañas ¡conviértete!
“¿Qué va a ser este niño?”
Ni niño ni nombre ni oficio, nada eligieron Zacarías e Isabel para el pequeño que les había nacido. Su existencia vino como gracia de Dios, su nombre con relación a su pertenencia a Dios (que ya lo conocía antes de ser engendrado) y su oficio como antecesor del Mesías. ¿Qué les quedaba a los pobres padres? Aceptarlo como un regalo y amarlo como don de Dios y cuidarlo educándolo en la fe en el Dios que recuerda su Santa Alianza. Aceptar y alegrarse por esto. Si no existió tristeza en ellos con queja de agravio, porque no tuvieron ocasión de asumir sus tareas de padres como quienes deciden cuándo traer vida la mundo y ponen el nombre al retoño (generalmente el paterno, como queriendo destacar que continuará la estirpe) o al menos el padre puede enseñarle profesión y transmitirle su experiencia... si no les provocó amargura es porque Zacarías e Isabel eran gente de Dios.

Este pasaje y la fiesta que celebramos hoy es una muestra genuina de la generosidad de Dios y el agradecimiento humano. A Zacarías le había costado un tanto entender el regalo de Dios en el hijo; le pudo la duda y como signo del cumplimiento de la promesa de Dios ante su incredulidad perdió la voz. Isabel, en cambio, más sensible a la presencia milagrosa de Dios en la vida, no sólo halló gracia en sí, sino más todavía en su prima María: “bendita entre las mujeres”. Dios termina venciendo ante quien se deja vencer y Zacarías recuperó su lengua, cuando brotó de él la alabanza al Señor. Cuando se reconoce la generosidad de Dios acaban los motivos de reivindicación, y merece la pena que uno hable sin contrariar.

Al nacimiento de Juan, prosiguió la entrega generosa a Dios representado en el nombre y en su vocación (“¿Qué va a ser de este niño?”). Sus padres no quisieron quedarse con lo que no era suyo, porque cuando Dios regala lo hace para el que recibe la dádiva regale a su vez y el beneficio cunda y se extienda. La lectura del profeta Isaías apunta a la preparación del regalo mucho antes de que viniese a la luz. Cuando hubo tanta molestia de preparativos, es porque se trataba del “más grande nacido de mujer”, en palabras del mismo Cristo, el que allanaría sus caminos. Los padres de Juan le transmitirían piedad de agradecimiento y, aun siendo tan grande, se supo siervo y abandonó la escena cuando cumplió con su misión de allanar el camino al Señor.

Atentan contra la gratuidad la posesividad, el intento de dominio, la falta de generosidad, la apropiación indebida... aunque fundamentalmente la envidia, el llanto por el regalo que Dios pone en el otro. Y las carencias en el reconocimiento de la gratuidad divina provoca más atención en los reparos que en los dones, en las tristezas que en la esperanza, en el agravio que en el perdón.

Zacarías e Isabel quedaron mudos para el resto del evangelio de Lucas (solo un poco más hablaría Isabel en alabanza cuando la visita de María) y cuánto de ellos sin embargo llevaría el que era “la voz que grita en el desierto”, valiente como para enfrentarse ante un rey (Herodes Agripa) por su inmoralidad. También Juan calló cuando habló la violencia. Herodes y Herodías seguirían muy locuaces; pero con la mancha de la sangre del don, y la marca del asesinato del regalo de Dios, ¿qué palabra podrían pronunciar que no causase repudio?

El nacimiento del Mesías y la Sagrada Familia, tuvieron precursores en el nacimiento de Juan y la familia que formaba con Isabel y Zacarías. “¿Qué va a ser este niño?”: el que comenzó como regalo de Dios acabará como tal si no abandona el sentido de gratuidad y alabanza a Dios.









Evangelio según San Lucas 1,57-66.80.
( Tema musical: "Ut queant laxis"-Siglo XIII)
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo.
Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre;
pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan".
Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre".
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea.
Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?". Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.




 




domingo, 17 de junio de 2012

Todo se lo exponía con parábolas

Los árboles y el resto de plantas no se quejan ni entonan canto de triunfo; su progreso viene definido en lo que llevan dentro desde sus comienzos como semilla. Si ese proyecto incoado se encuentra con las condiciones favorables, un día podremos encontrar en ellos nidos de pájaros y espigas para la cosecha, pero no antes. La espiga no puede venir adelantada, pues rompería el tallo aún tierno y tampoco las aves pueden anidar en el arbusto de la mostaza inmaduro, porque troncharían sus ramas recientes.

El Maestro nos invita a color de trigo y de arbusto para explicar el Reino; como cuando a los niños se les da un papel con un contorno dibujado para que ellos lo coloreen en su interior a su gusto. Habrá variedad de color, con rayas a borbotones, pero no dejará de verse la casa o el perro o el globo... Así las parábolas acercan lo grande a los pequeños con el armazón evangélico y el color de la mente y corazón propios. También los profetas recurrían a los ejemplos de lo cotidiano, como aparece Ezequiel en la lectura que acompaña a este evangelio. El brote arrancado de las ramas más altas se convertirá en un gran cedro para humillar a los árboles altos. Donde pone rama tierna, veamos a Israel, y donde dice árboles altos, entendamos a las otras naciones. También puede interpretarse como el triunfo de los humildes de Dios sobre los poderosos.

Nos detenemos un momento en las parábolas del evangelio y su relación con el Reino. En las dos imágenes de Jesús se habla de proceso: lo pequeño en forma de semilla produce lo grande en forma de espiga o arbusto. El contenido de cuanto tiene que llegar a ser una y otra pepita, de trigo o de mostaza, está ahí mismo condensado; de fuera vendrá acción para favorecerlo o retrasarlo e incluso frustrarlo, pero sin que se le pueda añadir nada más a lo que desde el principio está relatado en el silencio de la semilla.


La semilla (no nos dice de qué, pero parece seguro que es cereal) que crece sola: al sembrador le corresponde sembrar y la aparición del brote y su crecimiento escapa a su ministerio. Pertenece al misterio propio de la semilla. El esfuerzo del sembrador estaba en la siembra y el resto queda a merced de la propia naturaleza del grano. Además, el proceso sigue un orden donde cada momento del desarrollo llega a su tiempo hasta que finalmente sucede la siega. El fin de la semilla inicial fue producir más granos, de los que la mayor parte de ellos se destinarán a la nutrición y una pequeña para la nueva siembra.

La semilla de la mostaza contrasta con su obra

final, el arbusto con dimensiones de árbol. El árbol dará también alimento, pero no solo, también reposo y cobijo de pájaros. El ave entenderá la semilla de mostaza como alimento, pero cuando se encuentra con el arbusto, le sirve para anidar. Lo diminuto pasaba desapercibido vulnerable e insignificante, a no ser que uno repare el fin que tiene contenido dentro. Aunque los pájaros no sean conscientes y, al comerse una semilla de mostaza, se coman todo un arbusto productor de semillas, los que cuidan el huerto serán los que, conscientes de la grandeza latente del grano, velarán para que cumpla su destino a su tiempo. Lo que era uno solo, dará mucho.

A esto se parece el Reino de los Cielos: grandeza en lo pequeño, proceso paulatino pero cierto, misterio que escapa a la acción del hombre, multiplicación en el fruto.










Evangelio según San Marcos 4,26-34.

Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra:
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha".
También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra".
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.






















El Evangelio de san Marcos subraya el ritmo lento y el comienzo modesto de la Palabra de Dios que se siembra en el corazón del hombre. Jesús es el sembrador y cuantos lo escuchamos, somos tierra que habrá de fructificar en su momento.










11° DOMINGO ORDINARIO Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"El reino de los cielos es como una semilla."

MENSAJE EN PARÁBOLAS.

Una parábola la podemos definir como una narración que remitiendo a otro acontecimiento lleva a cabo un proceso en que se compromete el oyente o el lector; y puede referirse a sucesos que han acontecido realmente o que han sido inventados. Pero un punto importante de la parábola es que se propone crear un compromiso entre el autor, el texto y el destinatario, no solamente se trata de enseñar ciertas verdades sino de comprometer al oyente con la realidad que está viviendo, para qué tome parte en la realidad. San Marcos nos presenta en el evangelio de este domingo 4, 26-34 dos parábolas en las que compara el reino de Dios con cosas tan comunes como una semilla.

LA SEMILLA QUE CRECE SOLA.

En los primeros versos de esta parábola, Jesús cuenta la parábola de la semilla que crece sola, el sembrador "siembra la semilla y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece y llega el tiempo de la cosecha", si Jesús quiere que nos involucremos en esto, ¿qué nos está diciendo con ésta parábola? Si nos fijamos el hombre solamente interviene en la siembra de la semilla y en la cosecha de los frutos, lo demás lo hace Dios, o Dios ha puesto en la naturaleza de la semilla lo necesario para hacer lo demás, pero si el hombre no pusiera eso que le corresponde, Dios o la naturaleza no harían nada. Esto nos invita a ser responsables de lo que nos corresponde, sea poco o sea mucho, pero es necesario hacer lo que nos toca.

LA SEMILLA DE MOSTAZA

En los siguientes versos, Jesús vuelve a poner otro ejemplo, para descubrir otro aspecto del reino de Dios, contó la parábola de la semilla de mostaza, que es una semillita muy pequeña y llega a convertirse en un gran arbusto, nuevamente podemos interpretar esta parábola desde otro aspecto, en las cosas de Dios, en las cosas del reino de los cielos generalmente, lo grande comienza de modo orgánico, es decir comienza en pequeñas dimensiones, pensemos en Juan Diego, hoy ya santo, un indígena "de poco valor" para los españoles de ese tiempo, sin embargo es el instrumento por el cual la virgen de Guadalupe, se aparece y se queda en México, así son las cosas de Dios, el mensaje nos pide hacernos pequeños.

LAS PARÁBOLAS, HOY.

Ya que las parábolas tienen la intención de que el oyente o lector se involucre en la narración y esto de cómo resultado un meterse responsablemente a los problemas que señala la parábola, entonces hoy el Señor Jesús nos invita a que confiemos en la providencia divina, pero esa confianza nos debe llevar a no ser confianzudos, y cumplir nosotros lo que nos toca para que Dios actúe y que no importa si nuestra actuación aparentemente es muy pequeña o poca, lo más seguro es que si hicimos lo que nos corresponde, Dios hace lo demás, como los discípulos llevaron ante Jesús los cinco panes y los dos peces y Jesús dio de comer a multitudes.



domingo, 10 de junio de 2012

Corpus Christi

EVANGELIO


    Lectura del santo Evangelio según San Marcos.  (Mc 14,12-16.27-26.)

    El primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: -¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
El envió a dos discípulos, diciéndoles: -Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?»
Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: -Tomad, esto es mi cuerpo.
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio-y todos bebieron.
Y les dijo: -Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.
Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Palabra del Señor.                                                           

Jesús, pan que se parte y se reparte
Domingo del Corpus Christi. Ciclo B. Mc 14,12-16.27-26

         Como cada año, Jesús se dispone a celebrar la gran fiesta judía de la Pascua; y quiere hacerlo con los que más cerca tenía: sus seguidores y discípulos, aquellos que habían contemplado todos los signos preparatorios para lo que habría de venir: su sacrificio definitivo en la cruz.

        Ésta sería la última que celebraría con ellos hasta el encuentro definitivo y personal en el Reino de Dios que tanto había proclamado el Maestro. Su final estaba cerca y quería hacerles uno de los regalos más preciados que conservamos hasta nuestros días: la Eucaristía, la gran acción de gracias.

        Había realizado grandes signos y prodigios en medio del pueblo; sus palabras eran distintas al resto de los rabinos, puesto que hablaba con autoridad; multitud de personas le escuchaban con el corazón abierto; enfermos y paralíticos salían curados del encuentro con su persona... Esto no era más que el preludio de unos acontecimientos que se sucederían a partir de esta fiesta de Pascua.

        Sentados a la mesa, y probablemente hablando y recordando todo lo que había sucedido en aquellos años, Jesús toma un poco de pan y se lo ofrece a sus amigos; no era una fiesta cualquiera: de nuevo Jesús “pasaba” en medio de ellos, era la Pascua actualizada y revivida por aquellos discípulos. Jesús se quedaba para siempre en el pan y en el vino.

        Pan partido para comer y vino ofrecido para beber; aquella comida que compartieron con Jesús debería recordarse, actualizarse cada vez que se reunieran en su nombre; así sabrían también que el Reino de los cielos es ese banquete ansiado que preside el mismo Jesús.

        También nosotros nos sentamos a la mesa con Jesús y nos alimentamos de su propio cuerpo y sangre; la celebración del Corpus hoy es la de la Iglesia que se siente agradecida por tan hermoso don. La Iglesia vive de la Eucaristía y la Eucaristía construye la Iglesia, escribía Juan Pablo II; necesitamos revivir y ser conscientes de lo que verdaderamente significa este banquete en el que Jesús es sacerdote, víctima y altar; comida compartida que crea en nosotros vínculos de unidad y fraternidad; alimento eterno que nos fortalece y nos anticipa el Reino de Dios.

















Evangelio según San Marcos 14,12-16.22-26.
El primer día de la fiesta de los panes Acimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?".
El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo,
y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: '¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?'.
El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario".
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen, esto es mi Cuerpo".
Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella.
Y les dijo: "Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos.
Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".
Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos.

















Evangelio: Mc 14, 12-16.22-26
El primer día de los Ácimos, cuando sacrificaban el cordero pascual, le dicen sus discípulos: —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? Entonces envía dos de sus discípulos, y les dice: —Id a la ciudad y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidle, y allí donde entre decidle al dueño de la casa: «El Maestro dice: "¿Dónde tengo la sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?"» Y él os mostrará una habitación en el piso de arriba, grande, ya lista y dispuesta. Preparádnosla allí. Y marcharon los discípulos, llegaron a la ciudad, lo encontraron todo como les había dicho, y prepararon la Pascua. Mientras cenaban, tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: —Tomad, esto es mi cuerpo.
Y tomando el cáliz, habiendo dado gracias, se lo dio y todos bebieron de él. Y les dijo: —Ésta es mi sangre de la nueva alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que ya no beberé del fruto de la vid hasta aquel día en que lo beba de nuevo en el Reino de Dios. Después de recitar el himno, salieron hacia el Monte de los Olivos.



domingo, 3 de junio de 2012

Solemnidad de la Santísima Trinidad

"Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"

Zarza Ardiendo
Moisés supo de Dios en el monte Horeb, cuando la zarza ardía sin consumirse, pero quiso saber también para otros y preguntó a Dios por su nombre: Si me preguntan “¿Cuál es su nombre?, ¿qué les respondo?” Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy... este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación” (Ex 3,14). En este nombre los israelitas entendieron al Dios que hace camino con su pueblo y está presente en su historia, el Dios de sus padres que no olvida a los suyos.

Los que no sabían, supieron por Moisés; primero conocieron a su Dios y “El que es” les trajo la liberación de la esclavitud de Egipto. Pero con la liberación menguaron en el pueblo las ganas de saber y desaparecieron las preguntas... hasta olvidarse de “El que es”. Moisés vela por preservar el nombre de Dios y exhorta a preguntar para que reconozcan y mediten que el Señor es el único Dios. No sólo es una exigencia personal conocer a Dios, sino también que otros lo conozcan, para meditar que es el único Dios y para guardar sus mandamientos y preceptos y ser feliz (cf. Dt 4,39-40). Conocer a Dios es requisito para la felicidad. Pero Dios anduvo cauto y no reveló aquello que no pudiera ser digerido, so pena de provocar una indigestión en el humano. La revelación de Dios fue paulatina, hasta la llegada del Hijo, donde Dios se nos dio a conocer por completo.

Santísima Trinidad
No hay mejor mensajero de la familia que uno de sus miembros; el Hijo trajo la noticia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nos enseñó lo que ya sabía Él desde lo eterno, y lo hizo para que conociéramos y que, conociendo, amáramos. El mandato de Jesús con que cierra Mateo su evangelio pide misión de bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo para hacer discípulos en su nombre. Ya no será discípulo de Cristo quien conozca a Dios solo a trozos o a medias, sino Trinidad. El mismo nombre trinitario queda grabado en el bautizado al recibir el sacramento y lo hace custodio de la enseñanza de Jesús y misionero del nombre de Dios. Pero no se puede conocer a Dios sin Dios: el Espíritu de Dios que nos ha hecho hijos de Dios es el que posibilita pronunciar su nombre “Padre”, y el nombre del Hijo y del Espíritu. Pronunciar el nombre de Dios es querer conocerlo e ir participando de la vida divina cuyo fundamento, el amor, es el objeto más precioso de nuestra vida cristiana: “Ver cómo se aman el Padre y el Hijo en el Espíritu”.

Yo estoy con vosotros todos los días
Los contemplativos, maestros de miradas hacia el interior de la Trinidad, velan porque se conozca su Nombre. Su vida de oración rebasa la petición por la transformación de este mundo y las intenciones de cada momento, aunque las abarca también; pero sobre todo son testimonio del amor del Padre al Hijo en el Espíritu para que aprendamos en sus miradas el amor Trinitario, origen de todo lo creado. El mundo de hoy no los entiende y aun reduce su ministerio a una intercesión de petición. Su vida es más como la de Moisés, que invita a que preguntemos por Dios, que sigue cuestionando cuando parece que las preguntas sobre Él se han agotado. Son memoria de la presencia del amor de la Trinidad en la Iglesia y el mundo, y por eso un don precioso que debemos estimar y cuidar.






















Evangelio según San Mateo 28,16-20.
Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.
Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".










DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"Enseñen a todas las naciones"

MENSAJE DEL DEUTERONOMIO.

Desde el principio Israel creía en un Dios que actuaba, por eso también no podía ponerlo en una imagen, la idea de Dios que presenta el antiguo libro del Deuteronomio es de un Dios cercano a su pueblo, el pasaje que leemos hoy como primera lectura el autor intenta convencer a los judíos de aquel tiempo y a nosotros de esa relación que debe existir entre Dios y nosotros, inicia con una serie de preguntas y con ellas Israel tendría que llegar a Dios pero le advierte que si cumple los mandatos del Señor vendrá la felicidad y vivirán muchos años en la tierra prometida. Pero no vivieron muchos años ahí y la razón es porque Israel no fue fiel al Señor. Dios hace tratos con el ser humano.

EL MENSAJE DE SAN PABLO.

Ese Dios cercano del antiguo testamento, en el mensaje de san Pablo está todavía más cerca, tan cerca que es íntimo a nosotros mismos, el Espíritu Santo que vive en nosotros y que está en nosotros (I Cor 3, 16), y desde dentro nuestro nos transforma en hijos de Dios, porque no hemos recibido el espíritu de esclavos, sino el espíritu de hijos de Dios, y éste mismo Espíritu nos pone entonces en una nueva relación con el Padre Dios y al ser hijos de Dios nos pone en una nueva relación con Jesús el Hijo, ya que con él somos coherederos, la misma herencia de Jesús nuestro salvador será nuestra al vivir en este mundo de relaciones con el Padre como hijos, con el Hijo como hermanos y con el Espíritu santo como templos.

EL TESTAMENTO DE JESÚS.

Antes de que Jesús dejara a sus discípulos con toda la tarea de la Iglesia le da indicaciones, órdenes y promesas, la indicación: Jesús resucitado tiene todo el poder, hoy Jesús sigue teniendo todo el poder; las órdenes: vayan, enseñen, bauticen en el nombre del Padre, del Hijo y del Santo Espíritu, y continúa ordenando, enseñar a cumplir TODO lo que Jesús ha mandado; y la promesa: que él estará con su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Claro que el centro en este día es la fe en la trinidad y ser bautizados en su nombre, pero todo esto es el testamento de Jesús a su Iglesia y por lo tanto cada elemento importa, siguiendo la idea de las lecturas, si obedecemos hoy a Jesús, estamos obedeciendo al Padre.

LA SANTÍSIMA TRINIDAD, HOY.

Tiene que estar claro para todos nosotros que Dios es Padre, y que debemos tener una relación de hijos con él, es también el Hijo de Dios y por lo tanto, nuestro salvador es nuestro hermano mayor y con la acción de Espíritu Santo en nuestro corazón, que desde dentro nos transforma en hijos del Padre, hermanitos de Cristo el Hijo de Dios, nos hace templos de él mismo, ya que viviendo dentro nuestro nos impulsa desde dentro a vivir esa relación con Dios. Dios nos pide: relación, contacto, es por eso que no podemos conformarnos con cosas externas como un regalo: flores o veladoras, tenemos además que estar en contacto con él y con cada una de las personas divinas, siguiendo sus mandatos.

domingo, 27 de mayo de 2012

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo

 PRIMERA LECTURA Hch 2,1-11.

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban: -¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31 y 34.

R./ Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Bendice, alma mía, al Señor.

¡Dios mío, qué grande eres!

¡Cuántas son tus obras, Señor;

la tierra está llena de tus criaturas!

R./

Les retiras el aliento, y expiran,

y vuelven a ser polvo;

envías tu aliento y los creas,

y repueblas la faz de la tierra.

R./

Gloria a Dios para siempre,

goce el Señor con sus obras.

Que le sea agradable mi poema,

y yo me alegraré con el Señor.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Cor 12,3b-7.12-13.

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios.

Hermanos: Nadie puede decir «Jesús es Señor» si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios.

O bien: Gal 5,16-25

SEGUNDA LECTURA Gál 5,16-25

El fruto del Espíritu

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

Hermanos:

Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la ley.

Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismos, discordias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que los que así obran no heredarán el reino de Dios.

En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Contra eso no va la ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu, marcharemos tras el Espíritu.

Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino,

manda tu luz desde el cielo.

Padre amoroso del pobre

don, en tus dones espléndido;

luz que penetra las almas;

fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,

descanso de nuestro esfuerzo,

tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,

gozo que enjuga las lágrimas

y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,

divina luz, y enriquécenos.

Mira el vacío del hombre

si tú le faltas por dentro;

mira el poder del pecado

cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,

sana el corazón enfermo,

lava las manchas, infunde

calor de vida en el hielo,

doma el espíritu indómito,

guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones

según la fe de tus siervos.

Por tu bondad y tu gracia

dale al esfuerzo su mérito;

salva al que busca salvarse

y danos tu gozo eterno.

Amén.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya.

Envíanos tu Espíritu
 EVANGELIO Jn 20,19-23.

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo.

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entro Jesús, se puso en medio y les dijo: -Paz a vosotros.

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidas.

Palabra del Señor

O bien: Jn 15,26-27;16,12-15

EVANGELIO Jn 15,26-27;16,12-15

El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena Jn 15,26-27;16,12-15

Lectura del santo evangelio según san Juan

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.

Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.

Palabra del Señor.











Evangelio según San Juan 15,26-27.16,12-15.

Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'.










Aquí me tienes, Señor, a la escucha de tu voz, tu Espíritu inunda siempre mi corazón.























domingo, 20 de mayo de 2012

Ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

PRIMERA LECTURA Hch 1,1-11.

Se elevó a la vista de ellos.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos les recomendó: -No os alejéis dé Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizo con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo. Ellos lo rodearon preguntándole: -Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar la soberanía de Israel?

Jesús contestó: -No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.

Dicho esto, lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: -Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo, volverá como le habéis visto marcharse.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 46,2-3.6-7.8-9.

R./ Dios asciende entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos, batid palmas,

aclamad a Dios con gritos de júbilo;

porque el Señor es sublime y terrible,

emperador de toda la tierra.

R./

Dios asciende entre aclamaciones,

el Señor, al son de trompetas;

tocad para Dios, tocad,

tocad para nuestro Rey, tocad.

R./

Porque Dios es el rey del mundo;

tocad con maestría.

Dios reina sobre las naciones,

Dios se sienta en su trono sagrado.

R./

SEGUNDA LECTURA Ef 1,17-23.

Lo sentó a su derecha en el cielo.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios.

Hermanos: Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia, como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios.

SEGUNDA LECTURA Ef 4,1-13

A la medida de Cristo en su plenitud Ef 4,1-13

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia, según la medida del don de Cristo. 

Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.» El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

O bien:

SEGUNDA LECTURA Ef 4,1-7.11-13

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor, esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia, según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 28,19 y 20.

Aleluya, aleluya. Id y haced discípulos de todos los pueblos, dice el Señor. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del  mundo. Aleluya.

Id por todo el mundo anunciando el Evangelio
EVANGELIO Mc 16,15-20.

Ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos.

En aquel tiempo se apareció Jesús a los Once, y les dijo: -Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos.

El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos, y confirmaba la palabra con los signos que los acampañaban.

Palabra del Señor.









Evangelio según San Juan 17,11b-19.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti. Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros.
Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.
Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.
Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad.
















ASCENCIÓN DEL SEÑOR Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"Está sentado a la derecha de Dios"

"VAYAN POR TODO EL MUNDO".

La fiesta de la ascensión del Señor comienza con la orden de ir a todo el mundo, hoy leemos el evangelio de san Marcos en el 16, 15-20, ésta orden implica desprenderse de lo que a uno lo ata, o desprenderse de aquello a lo que uno está acostumbrado, por ejemplo de la flojera, de la ignorancia, de la costumbre, el Señor nos invita a tener una actitud dinámica, por eso cuando los obispos en Aparecida, Brasil nos piden ser discípulos misioneros es una actualización a aquel "Vayan por todo el mundo" que nos transmite san Marcos, Hoy Uds. y yo tenemos que salir de nuestro encierro para ir por todo el mundo, creo que los católicos le ponemos demasiada incredulidad a estas palabras de Jesús.

"PREDIQUEN EL EVANGELIO".

Naturalmente el primer significado y el más directo de estas palabras es tal cual llevar a "Todo el mundo" el mensaje de Jesús, pero yo quiero ver aquí que ese mensaje de Jesús lo podemos predicar vivido, y creo que es más efectivo que solamente hacerlo hablado, pues dice san Pablo "Aunque hablara la lengua de los ángeles, si no tengo amor, nada soy" I Cor 13, 1; creo que el Señor nos está pidiendo ahora que él deja esta tierra y se va a sentarse a la derecha de su Padre, que nosotros podamos vivir una vida más evangélica, una vida que esté guiada por la palabra de Dios que la Palabra de Dios sea su luz y su guía, así vivieron los santos en la antigüedad y los santos de estos tiempos así deben vivir.

EVANGELIZAR A TODA CREATURA.

Otros evangelios la predicación se debe dirigir a todos los pueblos dice san Mt 28, 19; a todas las naciones dice san Lucas 24, 47; y san Juan no conserva este pasaje, pero Marcos dice que el objeto del evangelio es la creación entera, la visión de san Marcos es más global, más completa, si los otros evangelios hablan de todos los pueblos o de todas las naciones, cuando san Marcos dice que a toda la creación o a toda creatura no está lejos de lo que hoy se habla en la ecología, y es que desde el principio la paz del paraíso se refería también a la relación equitativa y natural entre el ser humano y la creación, pero al venir el pecado la misma naturaleza se revela y al hombre ha de sacar con sudor su alimento.

"ESTÁ SENTADO A LA DERECHA DE DIOS".

Transcribo lo que dice el catecismo de la Iglesia católica: "Sentarse a la derecha del Padre significa la inauguración del reino del Mesías, cumpliéndose la visión del profeta Daniel respecto del Hijo del Hombre; "A él se le dio imperio, honor, y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reinado no será destruido jamás" (Dn 7, 14). A partir de este momento, los apóstoles se convirtieron en los testigos del Reino que no tendrá fin" hoy nosotros seremos, como aquellos apóstoles, testigos de esto. Vale la pena manifestar nuestra fe a toda la creación, es el testamento de Jesús anunciar a otros la nueva vida.

domingo, 13 de mayo de 2012

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos

PRIMERA LECTURA Hch 10,25-26.34-35.44-48.

El don del Espíritu Santo se derramará también sobre los gentiles.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Aconteció que cuando iba a entrar Pedro, Cornelio salió a su encuentro y se echó a sus pies. Pero Pedro lo levantó diciendo:-Levántate, que soy un hombre como tú.

Y tomando de nuevo la palabra, Pedro añadió: -Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.

Todavía estaba hablando Pedro, cuando bajó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.

Pedro añadió: -¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?

Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 97,1-2-3ab.3cd-4.

R./ El Señor revela a las naciones su justicia.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas,

su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo.

R./

El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia:

Se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

R./

Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor, tierra entera,

gritad, vitoread, tocad.

R./

SEGUNDA LECTURA 1 Jn 4,7 10.

Dios es Amor.

Lectura de la primera carta del apóstol San Juan.

Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor.

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados.

Palabra de Dios.

ALELUYA

Aleluya, aleluya. Si alguno me ama guardará mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará, y vendremos a él. Aleluya.

Concédenos permanecer en tu amor
EVANGELIO Jn 15,9-17.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.

Palabra del Señor.










Evangelio según San Juan 15,9-17.

Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: Amense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.














6° DOMINGO DE PASCUA Pbro. Lic. José Luis Aguilera Cruz aguileracruz@yahoo.com.mx

"Ustedes son mis amigos"

TERMINANDO LA PASCUA.

Estamos ya concluyendo el tiempo de la pascua, tiempo de celebración especial de la resurrección, el siguiente domingo celebraremos la ascensión del Señor a los cielos y luego pentecostés con la efusión del Espíritu Santo y re-iniciamos el tiempo ordinario, por lo tanto estamos meditando en los últimos mensajes de Jesús a su Iglesia; nos toca meditar en este 6° domingo de pascua en el gran amor de Jesús por los suyos, por los que hoy formamos su iglesia, la comunidad que él dejo al frente los apóstoles, es importante pues que estemos atentos al mensaje de hoy.

LA PERSONA HUMANA.

Hoy vemos a la persona humana desarraigada, ya no hay amores eternos, ni trabajos eternos, ni situación familiar eternos, ni valores eternos, todo es relativo, todo depende de cómo se vayan desarrollando las cosas, las familias ahora la pueden formar personas del mismo sexo, y puede durar casi nada, hoy hacen gran fiesta por una boda, y sin más poco después viene el divorcio, hoy son los padres en muchas ocasiones los pervertidores de sus hijos, hoy se puede cambiar de partido político según los intereses, se puede cambiar de religión sin ningún tipo de remordimiento, hasta ministros religiosos que cambian de iglesia, la palabra humana ya no vale, estamos viviendo como veletas que giran y giran.

EL AMOR ETERNO DEL PADRE.

En este 6° domingo de pascua, leemos la lectura de Jn 15, 9-17; Jesús asegura que su Padre lo ama v. 9, con un amor que no cambia de dirección como la veleta, Jesús comienza diciendo que el Padre lo ama a él y esto los hace permanecer unidos en el amor, de modo que esa misma situación la quiere transmitir a nosotros, pero Jesús dice que él cumple los mandamientos de su Padre v. 10b, esa es la clave para permanecer en el amor del Padre. Esto además le da alegría a Jesús y así toda persona que se siente amada va a llegar a su corazón la alegría, pero "el chiste" está en que para que esa alegría continúe debe dar amor, Jesús es amado por el Padre y Jesús ama a los suyos, esto completa la felicidad.

EL AMOR ETERNO DE JESÚS.

Y así como el padre ama eternamente a Jesús y Jesús cumple sus mandamientos, exactamente igual sucede entre Jesús y nosotros: Jesús nos ama de modo que nadie tiene amor más grande que dar la vida por la persona amada, por eso la cruz es la mayor prueba que Jesús nos ama, pero al igual que él responde a su padre con un amor obediente, así también nosotros, solamente en la obediencia a su mandamiento podremos entrar en ese círculo de amor con él v. 10ª, 14, y como consecuencia vendrá la verdadera felicidad, la alegría de sentirse amados. Pero el asunto no para ahí, así como el Padre ama a Jesús y así como Jesús nos ama a nosotros ahora nosotros en obediencia a Jesús debemos amarnos los unos a los otros v. 17, hemos sido elegidos para formar con Dios éste círculo virtuosos.